Un rehén se fugó de las FARC con su guardia, tras 8 años en la selva

El ex congresista Oscar Lizcano había sido capturado en el año 2000. Huyó con un guerrillero, encargado de custodiarlo desde mayo y con 10 años en la organización. Y caminaron tres días por la selva hasta que ayer encontraron al Ejército.

Por: Augusto Rojas

Con las cicatrices visibles de un infernal secuestro de 8 años en las selvas húmedas de Colombia, el ex congresista Oscar Lizcano, de 63 años, fue presentado ayer ante las cámaras de TV para agradecerle a Dios por mantenerlo vivo, a su esposa por acompañarlo y darle ánimo desde la distancia y a uno de sus captores, un rebelde de las FARC, por decidirse a emprender la huida "junto a este pobre viejo". El rigor del secuestro, la avanzada edad y las enfermedades tropicales se sumaron a la desventura de deambular tres días por la selva hasta toparse con una unidad militar que lo trajo de regreso a la libertad.

En su breve intervención, luego de ser presentado por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y los miembros de la cúpula militar como un nuevo éxito sobre las FARC, Oscar Tulio Lizcano -el político colombiano que pasó más tiempo en cautiverio- se excusó de no poder expresarse con facilidad pues, dijo, no le era permitido tener comunicación con sus captores.

"Deben de comprender mi incoherencia por la falta del ejercicio de la palabra, toda vez que no podía hablar ni comunicarme con ninguno de los guerrilleros que me custodiaban", señaló el político, cuya fisonomía -con barba desordenada- evidenciaba alto grado de deterioro y vistiendo unas ropas enlodadas que evidenciaban lo duro de la travesía por la selva.

Lizcano había sido secuestrado el 4 de agosto de 2000 en el poblado de Riosucio, en el departamento de Antioquia, siendo integrante de la Cámara de Representantes por el Partido Conservador. Su hijo menor también vivió los rigores del secuestro y en 2006 fue rescatado por el Ejército.

Luego que un comando del Ejército colombiano se topó con Lizcano y con el rebelde que le ayudó a escapar en el municipio de San José del Palmar, identificado con el alias de "Isaza", fueron trasladados en helicóptero desde el departamento de Chocó a una base militar de la ciudad de Cali (suroeste). Allí lo recibió el ministro Santos, que lo presentó ante los medios de comunicación y de inmediato fue trasladado hasta un centro hospitalario para recibir atención médica.

"Quiero hacer propicio en este cansancio el agradecimiento ante todo a la persona que tuvo la valentía de salir conmigo, ya un viejo que me encontraba muy enfermo, al comandante que tuvo esa decisión", aseguró Lizcano con voz entrecortada y obligado a sentarse ante la debilidad de su salud.

Horas después, el presidente colombiano, Alvaro Uribe -quien había llegado a Cali a sostener un encuentro con líderes indígenas que llevan a cabo una marcha de protesta contra las políticas de su gobierno-, aprovechó un evento público para encontrarse con "Isaza". Allí, el mandatario reveló que le otorgará una recompensa por la liberación de Lizcano y anunció que el gobierno de Francia aceptó un pedido suyo para recibir al jefe rebelde, que sería dejado en libertad condicional. "Hablé, a través de los embajadores, con el gobierno de Francia, que nos ha manifestado que acepta tener a Isaza", señaló Uribe.

El ex congresista Lizcano hacía parte de un grupo de 29 secuestrados que la guerrilla marxista de las FARC pretende canjear por unos 500 de sus miembros presos. Es el tercer rehén que logra huir del cautiverio. Igual suerte corrieron el ex canciller Fernando Araújo y el suboficial de la Policía John Frank Pinchao. De ese grupo también hacían parte la política colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías que fueron rescatados por el Ejército a través de un engaño, el 2 de julio.

El regreso de Lizcano generó toda suerte de reacciones favorables en el país. La más conmovedora, la de su esposa, Marta Arango, una férrea mujer que durante los ocho largos años de cautiverio no sólo esperó con fe infinita a su esposo sino que le envió puntuales mensajes de aliento durante las noches a través de la radio.

"Ojalá Oscar reciba atención médica lo más pronto posible y vuelva a vivir, porque han sido ocho años de mucho sufrimiento. Le digo al mundo que se necesita un esfuerzo más porque hoy Oscar ha vuelto a la libertad, pero quedan muchas personas en la selva", aseguró la esposa del recién liberado.

Arango comenzaba todos los mensajes radiales a su marido con una frase: "Mi Lizcanito del alma, no desfallezcas." El esfuerzo de la mujer fue reconocido por el ex rehén, quien dijo que fue gracias a esas palabras que tuvo la fortaleza no sólo para soportar la crueldad del secuestro sino también la azarosa aventura de la huida, aun sabiendo que un comando de las FARC les pisaba los talones para asesinarlos.

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