Regresan a EE.UU. dos liberadas por Norcorea

Son periodistas. Las arrestaron en marzo. Quedaron libres por mediación de Bill Clinton.
Tras la exitosa misión del ex presidente Bill Clinton en Corea del Norte, todo el mundo se preguntaba ayer en Washington si la liberación de las dos periodistas estadounidenses, detenidas en marzo por el régimen comunista, conducirá a un nuevo diálogo con Pyongyang.

Mucho se ha dicho sobre la manera en que el viaje de Clinton eclipsó a su esposa Hillary Clinton, quien se encuentra actualmente en África. Lo cierto es que Hillary necesitaba recuperar a Euna Lee y Laura Ling urgentemente no sólo por razones humanitarias sino también estratégicas. Las mujeres –detenidas y acusadas de cruzar ilegalmente la frontera desde China– habían sido condenadas a 12 años de trabajos forzados. Ayer regresaron a Estados Unidos. "Uno de los temas que siempre ha dificultado las negociaciones nucleares en el Grupo de los Seis (las dos Coreas, China, EE.UU., Rusia y Japón) han sido las japonesas secuestradas por el régimen. Nadie sabe dónde estuvieron. Es un tema que Japón se ve obligado a plantear cada vez que hay momentos de diálogo. Con las periodistas en una prisión norcoreana, Hillary sabía que sería mucho más difícil reanudar cualquier tipo de negociación", dijo a Clarín el especialista argentino en Corea del Norte de la Universidad George Washington, Gonzalo Paz .

Si bien el gobierno de Obama calificó el viaje de Bill Clinton de "privado" y de "humanitario", se trató de un viaje oficial que fue negociado con Corea del Norte y que tuvo lugar sólo después de que el Departamento de Estado se aseguró de que las periodistas serían liberadas. Fue una movida del dúo Clinton como en sus mejores momentos. Pero ¿qué es lo que Kim Jong-il obtuvo a cambio? Los republicanos criticaron el viaje de Clinton diciendo que era pura propaganda para el ex presidente.Es verdad que, al recibir a Clinton en Pyongyong, el hombre fuerte de Corea del Norte logró demostrar que sigue en control y que no está enfermo, como muchos creían. Rompió además el aislamiento internacional en el que se encontraba debido a los ensayos nucleares y al lanzamiento de misiles que Corea del Norte realizó recientemente. Las fotos de ambos sentados alrededor de una mesa conversando dieron ayer la vuelta al mundo, mostrando una imagen menos rígida del régimen.

Sentado junto a Clinton no había ningún funcionario del gobierno de Obama. Pero estaba John Podesta, un hombre de confianza del presidente afroamericano y jefe de su equipo de transición, junto a David Straub, el ex responsable del área de Corea del Norte en el Departamento de Estado.

"Si no hablaron de nada sustantivo, fue una oportunidad perdida. Lo dudo, porque uno de los funcionarios norcoreanos que estaba esperando a Clinton en el aeropuerto es el principal negociador del régimen en temas nucleares", dijo Paz. De hecho, en 1994, durante el gobierno de Clinton, un viaje "privado" del ex presidente Jimmy Carter contribuyó a distender las tensiones reinantes en aquel momento. Hillary se esforzó por explicar ayer que la misión de su marido no implica ningún cambio en la política hacia el régimen de Kim Jong II. Chosun Ilbo, el diario de mayor circulación en Corea del Sur, afirmó ayer, sin embargo, que esta visita abre el camino para una nueva era en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte

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