La región, mejor hoy que ayer

Por Rosendo Fraga

Diez años atrás, el régimen castrista en Cuba parecía condenado a desaparecer en el mediano plazo

La democracia y el capitalismo se habían mundializado y sólo sobrevivían dos regímenes autoritarios en Occidente: Cuba, en América latina y Bielorrusia, en Europa.

Chávez acababa de ganar las elecciones en Venezuela, era visto como un coronel populista con pocas chances de consolidarse en el poder y, además, aislado en la región y sin vinculación entonces con Fidel Castro.

El resto de la región se mantenía alineada con distintos grados de entusiasmo con las políticas que impulsaba Washington en los finales de la segunda presidencia de Clinton, cuya imagen en la región era positiva.

Diez años después, se ha articulado una línea de izquierda populista por medio de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), desde la cual el eje Venezuela-Cuba fue sumando a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, transitoriamente a Honduras durante la presidencia de Zelaya, y también algunos países del Caribe.

Además, durante esta década, Chávez introdujo a Irán como un actor extra-regional de gravitación, y sus compras de armamentos en Rusia precipitaron adquisiciones militares en otros países de la región, en un contexto en el cual los conflictos limítrofes del pasado volvieron a tener peligrosa vigencia.

Por último, la crisis de Honduras, dejó planteada la duda de cuan consolidadas están realmente las democracias en la región.

Esta visión muestra una evolución política más bien pesimista respecto de América latina en la última década.

Pero el país más importante de la región, que es Brasil, muestra una situación mucho más favorable que diez años atrás. Se ha consolidado como un actor global, compartiendo el espacio de las nuevas potencias mundiales emergentes junto con China, India y Rusia, en el llamado Grupo BRIC. Lula -diez años atrás una figura considerada peligrosa para la gobernabilidad de su país- logró el investment grade , por primera vez en la historia la clase media es mayor que la baja, es el presidente más popular en la historia de Brasil y está terminando su segundo mandato logrando que su país sea sede del Mundial de fútbol del 2014 y de las Olimpíadas de 2016.

México, en 1999, era gobernado por el PRI, que llevaba 71 años en el poder con un sistema de partido hegemónico. Logró con éxito la transición hacia un sistema pluripartidista, con dos periodos sucesivos del PAN en el gobierno, que podrían dar paso en 2012 a un nuevo gobierno del PRI, pero esta vez como un partido que compite en la alternancia. En esta década no sufrió ninguna de las crisis económicas que tuvo en el pasado, como la que en 1994 se globalizó como el efecto Tequila. Es cierto que enfrenta un problema de narcotráfico más grave que diez años atrás, pero también lo es que la insurgencia zapatista, que en los noventa aparecía como un riesgo para la estabilidad del país, hoy ha perdido vigencia.

El tercer país en población de América latina es Colombia. Sin duda, está mejor que diez años atrás. En los siete años que lleva la presidencia de Uribe, la economía creció en forma sostenida, las FARC fueron puestas a la defensiva, al igual que el narcotráfico, y gran parte de los paramilitares abandonaron las armas.

Entre Brasil, México y Colombia, está dos tercios de América latina en población, PBI y territorio y sin lugar a dudas esta parte de la región está mejor que hace diez años.

Pero también Chile ha mantenido su rumbo exitoso con dos gobiernos socialistas; en El Salvador y Uruguay, gobernados por fuerzas de izquierda que siguen el modelo de Lula muestran haber tenido una evolución positiva; Perú ha sido un gran éxito económico y el giro de Alan García ha demostrado hasta dónde ha cambiado el país; Panamá tiene una economía pujante impulsada por la ampliación del Canal y Santo Domingo muestra también un balance positivo.

Otros países, como la Argentina, Paraguay y Guatemala, presentan un balance más complejo o discutible respecto a lo que eran diez años atrás.

Analizado en estos términos, el 80% de la región está mejor que diez años atrás y ello se ve claro cuando se analiza la situación país por país y sus dimensiones, y ello debe ser motivo de reflexión en nuestro país.

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