El régimen iraní inició el megajuicio que persigue a los opositores.

El Tribunal Revolucionario de Teherán tomó declaraciones a activistas que participaron de las protestas tras las cuestionadas elecciones del 12 de junio. Hay varios franceses y británicos imputados.
Una joven académica francesa y empleados locales de las embajadas británica y francesa comparecieron el sábado ante un juez iraní, junto con decenas de figuras de la oposición acusadas de participar en los incidentes postelectorales que conmovieron este país.

El juicio colectivo extraordinario ante el Tribunal Revolucionario de Teherán demuestra la determinación del gobierno por desacreditar el movimiento prorreformista como herramienta de otros países —particularmente Gran Bretaña y Estados Unidos— para encender una revolución que derroque el sistema islámico iraní.

La comparecencia del empleado de la embajada británica pareció tomar a Londres por sorpresa y la cancillería de ese país prometió responder a "este nuevo atentado".

Por su parte, Francia reclamó la libertad inmediata de la académica Clotilde Reiis, señalando que los cargos en su contra son "infundados". La cancillería francesa dijo también que reclama la libertad de Nazak Afshar, una empleada suya, detenida bajo cargos igualmente carentes de fundamento.

A los acusados se les imputan disturbios, espionajes y una confabulación para derrocar el régimen tras las disputadas elecciones presidenciales del 12 de junio.

La oposición iraní y los cientos de miles de personas que salieron a las calles después de las elecciones denunciaron los resultados oficiales que declararon ganador al presidente Mahmud Ahmadinejad. El gobierno se ha esforzado por demostrar que las manifestaciones se debieron a interferencia extranjera.

Durante la sesión, un fiscal leyó una instrucción de cargos en la que dijo que Estados Unidos y Gran Bretaña tenían planes de fomentar la inestabilidad con la intención de derrocar a los gobernantes islámicos, dijo la agencia noticiosa estatal.

También acusó a esas dos naciones de suministrar asistencia financiera a los reformistas iraníes para socavar a los clérigos del sistema gobernante.

Un cibersitio reformista dijo que la policía antimotines atacó a familiares de los acusados y a otros congregados frente al tribunal para denunciar el juicio.

La audiencia del sábado fue la segunda de un juicio que comenzó hace una semana, aunque los acusados del sábado no fueron los mismos de la primera audiencia. Grupos defensores de los derechos humanos y la oposición iraní han dicho que las confesiones televisadas de los acusados fueron extraídas bajo presión y orquestadas por las autoridades.

La sesión del sábado tuvo nuevos acusados, incluyendo varios prominentes políticos reformistas como también un académico francés de 23 años de edad arrestado en julio. Según la agencia noticiosa oficial iraní IRNA, una empleada de la embajada francesa en Teherán también estuvo entre los acusados.

Hossein Rassam, miembro local del personal de la embajada británica, también compareció. Rassam, analista político de la embajada, ha sido acusado de espionaje y de "actuar contra la seguridad nacional", informó IRNA.

La cancillería británica dijo que la situación es inaceptable y que "contradice directamente las garantías que nos han dado reiteradamente altos funcionarios iraníes". Agregó que responderá a "este nuevo atentado".

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