El régimen, cada vez más represivo con la oposición

Lanzó una vasta ofensiva ideológica para "reeducar" a los iraníes
DAMASCO, Siria.- Tras la disputada elección presidencial de junio último, Teherán se basó mayormente en la fuerza bruta para reprimir a los combativos opositores.

Ahora parece haber emprendido una campaña mucho más ambiciosa con el propósito de desacreditar a sus opositores y "reeducar" a la población mayoritariamente joven y descontenta de Irán. En las últimas semanas anunció una variedad de nuevas ofensivas ideológicas.

Se desplegaron 6000 centros militares del Basij (una fuerza paramilitar subordinada a la Guardia Revolucionaria Islámica) en las escuelas elementales de todo Irán para promover los ideales de la Revolución Islámica, y se ha creado una nueva unidad policial para buscar en Internet voces disidentes.

Una empresa afiliada a la Guardia Revolucionaria compró este año una parte mayoritaria del monopolio de telecomunicaciones del país, lo que le dio a esa organización militar el control de facto de las líneas terrestres, los proveedores de Internet y las dos compañías de teléfonos celulares.

El año próximo, la Guardia Revolucionaria abrirá una nueva agencia de noticias, con elementos impresos, fotográficos y televisivos.

El gobierno llama a esta campaña "guerra blanda", y los líderes de Irán parecen tomársela más en serio que si fuera una verdadera confrontación militar. La guerra blanda está basada en una vieja acusación: que los problemas domésticos de Irán son resultado de la subversión cultural occidental y requieren una respuesta igualmente vigorosa.

El líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, emplea la expresión "guerra blanda" regularmente desde el mes de septiembre, cuando advirtió a un grupo de artistas y docentes que estaban viviendo en "una atmósfera de sedición" en la que todos los fenómenos culturales deben observarse dentro del contexto de un enorme combate entre Irán y Occidente.

Desde entonces, él mismo y otros funcionarios han repetido esa expresión para describir los nuevos esfuerzos destinados a volver a "islamizar" el sistema educativo, purgándolo de influencias seculares, y purificar a los medios, despojándolos de cualquier idea subversiva.

El nuevo énfasis sobre la guerra cultural también puede reflejar la creciente influencia de la Guardia, cuyo líder, Mohammad Ali Khafari, es, desde hace tiempo, el principal promotor de una estrategia de "guerra blanda", según dicen los analistas.

En octubre, Massud Khazayeri, un ideólogo importante del Estado Mayor Conjunto militar, publicó una carta en el periódico conservador Kayhan en la que reclamaba una campaña más agresiva contra la subversión.

Pero algunos expertos dicen que estos nuevos esfuerzos probablemente serán tan ineficaces como los del pasado y que pueden ocasionar reacciones opuestas. "Por medio del intento de ganar mayor control de los medios, de «reislamizar» las escuelas, creen que podrán volver a ocupar el centro de la escena", dijo Mehrzad Boroujerdi, un experto en Irán y profesor de la Universidad de Syracuse.

"Pero aquí, en Irán, el enemigo es la demografía. La población iraní es mayoritariamente educada y joven, y los intentos previos de reinstalar la ortodoxia sólo han exacerbado las divisiones entre los ciudadanos y el Estado", añadió.

Sin embargo, la idea ha regresado con nueva fuerza en los meses transcurridos desde la conflictiva elección presidencial de junio, que hizo salir a las calles a millones de iraníes que denunciaban que la arrasadora victoria del presidente Mahmoud Ahmadinejad era un fraude.

A principios de septiembre, el brigadier general Muhammad Bagher Zolghadr, ex subdirector de la Guardia Revolucionaria, bosquejó el concepto de la "guerra blanda" en un discurso: "En una guerra dura, la línea divisoria entre uno y el enemigo es bien clara, pero en una guerra blanda no existe una división firme. El enemigo está en todas partes".

Zolghadr dijo que la guerra blanda se combatía en gran parte a través de los medios, y que Occidente estaba "mejor equipado" que Irán. Poco después de este discurso, las autoridades instauraron una serie de medidas: la Guardia, que ya controla gran parte de la agencia Fars, planea fundar una nueva agencia de noticias llamada Atlas.

Según medios semioficiales, hace dos semanas, Irán también estableció una unidad de 12 personas destinada a monitorear Internet en busca de "insultos y difusión de mentiras" .

Y el gobierno se ha asociado con firmas privadas para empezar a entregar gratuitamente software destinado a filtrar información en Internet.

Pero los nuevos esfuerzos pueden resultar ineficaces, o contraproducentes. Este mes, un funcionario del IRIB, la emisora estatal, pareció admitirlo, cuando anunció que el 40% de los iraníes -el doble que el año pasado- tenían acceso a la televisión satelital en sus hogares.

"El enemigo ya no invierte en el ejército para alcanzar sus objetivos. Su mayor inversión se concentra en la guerra mediática, a través de los canales satelitales", dijo el funcionario en cuestión, Ali Daraei.

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