Regazzoli todavía no renunció, pero se iría

Hasta última hora de ayer, la ministra de Bienestar Social, Cristina Regazzoli, no había presentado oficialmente su renuncia, aunque fuentes del Centro Cívico insistieron que es una decisión que estaría tomada.

El gobernador Oscar Mario Jorge le habría "hecho saber" a la funcionaria que debe dejar el puesto, aunque se especulaba con estirar el momento de concretar el acto administrativo hasta la fecha en que se apruebe en la legislatura provincial el nuevo Ministerio de Salud.

De esta forma, Jorge anunciaría al mismo tiempo al nuevo ministro, que no sería otro que el actual Subsecretario de Salud, Luis Ordóñez, y también daría el nombre del remplazante de Regazzoli. Ayer circulaba con fuerza la posibilidad de que el actual director de Acción Social, Marcelo Díaz, ocupe ese sillón.

Según trascendió, la idea original de Jorge era que Regazzoli renuncie con la creación de la nueva cartera y aprovechar esa movida para apartar de su cargos a la Directora de Niñez y Adolescencia, Alicia Echeveste, y al director del Ipesa y los hogares de Menores, Carlos San Miguel.

Estos dos últimos están seriamente cuestionados por la denuncia de maltratos, irregularidades y violaciones dentro de las instituciones que funcionan bajo su órbita. El gobierno pretendía realizar todos los cambios juntos.

El avance de la investigación judicial, con la confirmación de la violación de dos chicos, a partir del testimonio de las víctimas, a principio de esta semana, parece haber acelerado los tiempos en el Centro Cívico.

Ayer, en los pasillos de Casa de Gobierno consideraban que Marcelo Díaz -que ya acompañó a Jorge en la Secretaría de Acción Social durante su gestión municipal- era número puesto para la cartera de Bienestar Social. Aunque también circuló el rumor de que habría otro nombre más sobre la mesa del despacho gubernativo.

Regazzoli ocupará su banca de diputada nacional a partir del 10 de diciembre próximo. Fue electa en las elecciones del pasado 28 de junio. Su gestión en BS nunca hizo pie. Los conflictos en el sistema de salud pública, que permanece en una crisis profunda, fueron permanentes. En el área social, tampoco mostró reflejos.

A este desgaste, como si fuera poco, se le sumó la impactante denuncia por los abusos en los hogares de menores en riesgo y en el IPESA.

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