Los regalos a la Presidenta, envueltos en un misterio.

No se creó el registro fijado por ley en 1999.
El destino de los regalos que recibieron los presidentes argentinos de los últimos 10 años sigue siendo uno de los tantos secretos que guarda el poder. Nueve meses después de que el Gobierno anunciara la creación de un registro de obsequios presidenciales, según lo estableció la ley de ética pública de 1999, el sistema no funciona.

Esta semana la presidenta Cristina Kirchner llegó de su viaje a España con dos tesoros, por lo menos culturales, en sus valijas: un ejemplar facsímil de la Constitución española de 1812 y un ejemplar con encuadernación de lujo del Quijote.

Los regalos, que recibió de manos de las autoridades del Congreso de ese país, reavivaron la polémica por los obsequios que Cristina Kirchner y sus antecesores no registraron.

El tema había saltado a la tapa de los diarios en mayo de 2008, cuando el empresario mexicano Carlos Slim visitó la Casa Rosada y le obsequió a la Presidenta una computadora Mac Book Air, cuya versión básica costaba en ese momento en el mercado 3300 dólares.

Organizaciones dedicadas a la transparencia denunciaron que el presente no entraba en la categoría de "regalos protocolares" que permite aceptar la ley, y que nunca se había creado el registro donde, según la misma ley, los funcionarios deberían dejar sentados qué regalos recibían y cómo serían incorporados al patrimonio del Estado.

Al fragor de las críticas y por pedido de la Secretaría General de la Presidencia, la Oficina Anticorrupción (OA) redactó un anteproyecto de reglamento de obsequios a funcionarios públicos, que todavía puede leerse en su página web, pero que no entró en vigencia.

La última semana Poder Ciudadano, la ONG que sigue más de cerca el tema, le pidió al nuevo titular de la OA, Julio Vitobello, que pusiera en marcha el registro.

"La falta de reglamentación del artículo 18 de la ley de ética pública [que fija la creación del registro de regalos] obstaculiza la efectividad de la legislación vigente y de las convenciones internacionales de lucha contra la corrupción ratificadas por el Estado argentino", dice la nota de Poder Ciudadano.

Ante la consulta de LA NACION, la OA informó que había recibido el pedido y que trabaja en el tema, pero que era una de las "múltiples cuestiones reatrasadas" pendientes desde la gestión anterior.

En la Casa Rosada, en cambio, guardaron silencio sobre el destino de los regalos que recibió la Presidenta en los 14 meses que lleva de mandato.

Tampoco se sabe qué suerte corrieron los obsequios que llegaron a manos de sus antecesores Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa.

Cuando ellos gobernaban, la ley 25.188, o de ética pública, ya había sido sancionada, pero ninguno reglamentó el estratégico artículo que creaba el registro de regalos.

Para Laura Alonso, directora de Poder Ciudadano, esa decisión "revela la falta de interés que hubo en promover una efectiva política de integridad en la administración pública en todos estos años".

Para comprender el tema, hay que considerar que, por reglas generales de protocolo y cortesía, el intercambio de presentes es moneda corriente entre presidentes y funcionarios.

Las giras por el exterior, las audiencias importantes en la Casa Rosada y hasta los actos oficiales van acompañados de regalos, protocolares y no tanto.

Generoso

A principios del año pasado, la Presidenta se llevó una gran sorpresa cuando, en una visita a Salta, un simpatizante que se identificó como Carlos Sampedro le acercó un paquetito. "¿Qué es?", le preguntó. "Una esmeralda", contesó Sampedro, ante la mirada atónita de la Presidenta, que le dio las gracias dos veces y se quedó con el presente.

"La ley autoriza a recibir y derivar al Estado sólo regalos protocolares, y ni la esmeralda ni la computadora de Slim ni las joyas que le regaló Antonio Banderas entran en esa categoría", se quejó Alonso.

En cambio, sí podrían considerarse regalos protocolares los libros que Cristina Kirchner recibió en España, o los aros y el collar que le regaló su par boliviano Evo Morales, tallados en plata y con piedras "bolivianistas", una rara mezcla de amatista y citrino que sólo se encuentra en su país.

Igual puede definirse el gorro de piel de zorro que el presidente ruso Dimitri Medvedev le regaló cuando visitó Moscú, en diciembre pasado. Y la lista podría seguir.

Qué dice la ley

* Etica pública: la ley 25.188 fue sancionada a mediados de 1999 y, desde entonces, regula el ejercicio de la ética de los funcionarios públicos.

* Prohibido: dice que los funcionarios "no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones". Aunque sí les permite recibir regalos de cortesía, les prohíbe que se queden con ellos.

* Permitido: "En el caso de que los obsequios sean de costumbre diplomática, la autoridad de aplicación reglamentará su registración y en qué casos y cómo deberán ser incorporados al patrimonio del Estado para ser destinados a fines de salud, acción social y educación o al patrimonio histórico-cultural", dispone la norma.

* La autoridad de aplicación: la resolución 17 publicada durante el año 2000 por el Ministerio de Justicia dice que "la Oficina Anticorrupción ejercerá las facultades conferidas como autoridad de aplicación de la ley 25.188".

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