Regalo de Navidad para Obama: aprobaron la reforma de la salud

Es una gran victoria para el presidente. Los republicanos votaron todos en contra.
El Senado estadounidense, gracias a la decisiva mayoría de los demócratas y pese a la férrea resistencia de la oposición republicana, aprobó el jueves, un día antes de Navidad, la histórica legislación de salud, que se convirtió en la mayor victoria de Barack Obama desde que llegó el poder hace casi un año. La votación abrirá paso a una era de cobertura médica universal en el país.

"Finalmente nos encaminamos a cumplir la promesa de una reforma de salud auténtica y significativa, la cual aportará mayor seguridad y estabilidad al pueblo estadounidense", dijo Obama.

La nueva legislación costará casi un billón de dólares en los próximos 10 años y será pagada a través de una combinación de impuestos, tarifas y recortes al sistema de Medicare, el seguro de salud federal para gente de la tercera edad y ciudadanos con pocos ingresos.

"Esta será la pieza más importante de la legislación social desde la década de 1930, cuando se aprobó el sistema de Seguridad Social", añadió el mandatario, de pie junto al vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca.

Con este instrumento el gobierno busca no solo generalizar la cobertura social sino también frenar a mediano y largo plazo el enorme costo fiscal que implica si esta legislación no esta en marcha por el aumento de la gente que dependerá de la asistencia.

La votación de 60-39, en una fría mañana, coronó meses de arduas negociaciones y 24 días de debates en el pleno. Siguió también a varios fracasos de congresos anteriores, que no lograron llegar a este punto.

Biden estaba presente cuando 58 demócratas y dos independientes votaron por el sí. Los republicanos rechazaron la propuesta de manera unánime.

Exhausto, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, emitió al principio un voto que rechazaba la propuesta, por error. Luego se corrigió, entre las risas de otros senadores. Los votos a favor superaron por mucho la mayoría simple que se requería, pero demostraron claramente la división ideológica entre demócratas y republicanos respecto de cómo debería ofrecerse un sistema de cuidado sanitario.

La iniciativa del Senado debe todavía combinarse con la legislación aprobada por Representantes, antes de que Obama pueda promulgarla. Las dos versiones, que según el vocero de la Casa Blanca, son similares en 95%, ampliarán el seguro de salud a 30 millones de estadounidenses más.

La aprobación ofreció al presidente un final feliz tras un año difícil que empezó con grandes esperanzas tras su victoria electoral. Su nivel de popularidad entre los estadounidenses es ahora de aproximadamente 50% con una fuerte reducción frente a las alturas del comienzo de su mandato. Esa caída se debe al creciente desempleo, la guerra en Afganistán y este controversial debate sobre la reforma del sistema de salud.

Obama retrasó sus vacaciones en Hawai que comenzó ayer, hasta que tuviera lugar la votación del Senado, lo que demuestra la importancia del tema para su presidencia. La legislación probablemente será un asunto clave que definirá las elecciones al Congreso del 2010 y la posible reelección de este mandatario en 2012.

Obama destacó que varios presidentes, desde Theodore Roosevelt en 1912, han intentado sin éxito reformar el sistema de salud. E insistió en que la reforma ayudará a poner fin a las injustas prácticas de las aseguradoras, como el hecho de negar coberturas debido a condiciones médicas preexistentes en gente que necesita tratamientos.

"Esta mañana no marca el final de un proceso, sino sólo el comienzo. Seguiremos avanzando a partir de este éxito para mejorar incluso más nuestro sistema de salud", dijo Reid, antes de la votación.

Otro demócrata, Max Baucus, quien preside el Comité de Finanzas, dijo que estaba "muy contento por ver que la gente obtendrá la atención a la salud que no podía recibir".

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