Un regalo de Navidad

Por: Ricardo Roa

Las declaraciones patrimoniales son como un balance. Pueden ajustarse o no a la realidad. Y a diferencia de la gente común, los funcionarios que las adulteran cometen un delito penal. El juez Oyarbide dice que no encontró nada raro en el enorme enriquecimiento de los Kirchner durante 2008.

De un año al otro, el patrimonio de la pareja presidencial saltó de 16,5 millones de pesos a 44,3 millones. Más de una vez y media y justo cuando comenzaban a derrumbarse los mercados por la crisis financiera internacional. Los Kirchner ganaron como nadie y contra viento y marea.

Declararon haber cobrado intereses en pesos equivalentes al 34% anual cuando los bancos pagaban en promedio un 13,8%. Y obtuvieron una renta del 47% por sus colocaciones en dólares aunque en el mercado la tasa fue del 3%. Otro milagro fue haber percibido por alquileres 11,7 millones de pesos. Unos leones para las finanzas y los negocios inmobiliarios. Para el juez, acá tampoco hubo nada sospechoso.

Oyarbide sobreseyó a los Kirchner en base al dictamen de peritos de la Corte. Se sabe que los peritos responden a lo que se les pregunta. Por eso es clave lo que el juez les preguntó. Y si cerró o dejó abierta la posibilidad de que ellos agregaran por fuera todo lo que considerasen de interés para la investigación.

Hubo, eso sí, una resolución especialmente rápida para los tiempos de la Justicia y todo lo que involucraba. Y para los años que llevan otras causas de corrupción que también salpican al Gobierno, como los sobornos en Skanska o la valija llena de dólares del venezolano Antonini Wilson, que están aún a fojas cero.

Encima. el final del enriquecimiento ilícito llegó cuando se lo esperaba, en vísperas de Navidad.

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