Una refutación del concepto de que "trabaja el que quiere"

Caldelari defendió la modalidad de las cooperativas.
"El trabajo, para que sea reconocido tiene que ser una actividad que tenga demanda, es necesario que alguien quiera el producto de esa acción", señaló el sociólogo Héctor Caldelari.

De acuerdo con el especialista, el Estado en los últimos años fue modificando su visión de trabajo. "Hoy se está poniendo más énfasis en que la gente no tiene que percibir simplemente un subsidio, sino que tiene que hacer algo por la sociedad a cambio de ese dinero", afirmó.

Según Caldelari, los nuevos planes del Gobierno nacional, como el de cooperativas "Argentina Trabaja", apuntan en este sentido. "Son distintos a los antiguos beneficios que tenían una contraprestación bastante laxa y en este caso parecen mucho más exigentes y eso es muy positivo porque ayudan a que la gente, de alguna forma, no sólo perciba un ingreso si no que sienta que está siendo útil a cambio del dinero que recibe", destacó.

Partiendo de una concepción amplia de trabajo -entendiéndolo como la actividad que realiza una persona a cambio de una contraprestación- la división central hoy se halla, según el sociólogo, entre quienes obtienen reconocimiento y un ingreso económico por la actividad que realizan y, por otro lado, aquellos que se encuentran fuera de ese mundo, y que en algunos casos perciben algún tipo de plan. "A los ojos de una buena parte de la población, estos beneficios aparecen como una forma de acceder a los bienes de la sociedad sin ningún derecho; pero los subsidios por desempleo son políticas muy viejas en todo el mundo aunque parece que en Argentina es imposible reconocerle una posición particular a un desocupado", postuló el sociólogo.

De acuerdo con el experto, la implementación sistemática de estas políticas marcó puntos de conflicto fuertes entre el Gobierno y algunos sectores de la sociedad. "Uno escucha las quejas de que la gente no quiere trabajar porque tiene un plan; pero el que tiene la opción de ganar mucho más, trabaja y la gente quiere y necesita ganar más que un plan", indicó.

Por otro lado, Caldelari aseguró que no hay que perder de vista que en Tucumán hay empleos muy precarios cuyos salarios, como los de recolectores o peladores, nunca implicaron una diferencia económica significativa con estos beneficios.

"Para una parte de la sociedad existe el clásico ’quien quiere trabajar trabaja’ pero los movimientos de las tasas de empleo a lo largo de la historia demuestran que la cosa, simplemente, no funciona así", concluyó el especialista.

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