Un refugio hecho realidad por los misioneros de Santa Rita

Sin duda, la llegada del 2009 trajo consigo una gran sorpresa para la familia Coria – Coronel, de las Lomas Coloradas, del barrio General Paz. Las cuatro paredes a media altura, los materiales para el techo que esperan ser utilizados a un costado de la obra, y las puertas y ventanas que ya fueron donadas, les alimentan el sueño de contar con la tan ansiada casita de material para poder dejar el humilde rancho que amenaza diariamente con caer.
Cuando en enero todas las actividades se paralizan, el Grupo Misionero de la parroquia Santa Rita sigue vinculándose con la comunidad, llevándoles la Palabra de Dios para aliviar sus problemas y observando cada una de las necesidades que pueden revertir con el apoyo de la sociedad. Así, en su labor diaria, encontraron a esta numerosa familia, que entre tantos integrantes, está conformada por dos adolescentes discapacitados, niños muy pequeños y muchas carencias.

Un pedido de ayuda del grupo misionero a Caritas Diocesana bastó para que días después de haberlos encontrado, unidos, comenzaran a darle forma a este proyecto que hoy está a punto de concretarse gracias a las donaciones de los santiagueños.

Si bien la casa está siendo fabricada para Claudia (21), una de las hijas de la familia, que tiene dos hijos, de 1 y 4 años, ellos entienden que todo es para todos. Los unieron las dificultades para remar juntos hacia mejores oportunidades, y es digno pensar que ahora todos tienen el mismo derecho a disfrutar de la buena nueva que la vida les ofrece.

Casi sin poder hablar, entre la emoción y el querer contener a uno de sus hermanos discapacitados que se encuentra afectado por un ataque de nervios, Claudia reconoce que nunca pensó vivir algo así.

“Estamos muy contentos. Por suerte alguien nos está ayudando”, pocas, pero suficientes fueron las palabras de la mayor de las hermanas.

Manos a la obra

Cuando las ganas de ayudar al prójimo superan las dificultades todo se hace más fácil. Finalizando sus labores personales, los hombres de la comunidad parroquial se reúnen en el patio de los Coronel para levantar las paredes de la nueva casa. Además, fueron ellos mismos los que armaron los bloques de cemento luego de que los materiales fueran comprados con la recaudación en las alcancías de todos los fieles a Santa Rita que se acercan cada 22 para rendirle homenaje.

Lo mismo sucede con las mujeres. Dejando sus obligaciones de lado, caminan por la comunidad pidiendo donaciones. Todo sirve, nada es desechable, porque ellos necesitan de todo.

“No podíamos quedarnos de brazos cruzados conociendo la situación de esta familia. Dudamos comenzar con la obra de caridad por todo lo que se necesita para levantar una casa, pero el apoyo del padre Tenti nos motivó; nos dijo que comenzáramos el trabajo y si algo hacía falta íbamos a pedir colaboración en cualquier lado. Además se nos hace difícil porque las donaciones de la gente nos debe alcanzar también para el mantenimiento del comedor y los bolsines que entregamos en la comunidad”, explica Amalia Palma de Ávila, integrante del grupo misionero.

Sin duda, ésta es una de las tantas obras que se hacen desde el corazón, por los demás. Y muchos, que quizás no pueden concurrir periódicamente a las reuniones o dejar sus obligaciones para colaborar con la mano de obra de la construcción, quieren ayudar desde sus posibilidades.

Por eso, los que conforman el grupo misionero, los que pertenecen a la comunidad parroquial y la misma familia beneficiaria se mostraron sumamente agradecidos con el corralón El Amigo, Caritas Diocesana, el padre Cruz y con todos los que tendieron una mano para darle a los Coria- Coronel la posibilidad de vivir en un lugar digno.

Un capítulo aparte

Se acerca el comienzo de un nuevo ciclo lectivo y los niños de la comunidad, aún no cuentan con los materiales indispensables para asistir a clases.

El grupo misionero de la parroquia Santa Rita, en su afán de minimizar las necesidades de la gente, pide la cooperación de todos los solidarios para que los changuitos del sector tengan un ingreso escolar en las condiciones que se merecen.

Para ello, invitan a los santiagueños a acercar a la parroquia útiles escolares, uniformes o calzados que pudieran ser de gran utilidad para estos chicos.

Las becas suelen ser también de gran ayuda, sobre todo cuando los beneficiados son niños integrantes de familias numerosas. Hay chicos que tienen muchas necesidades de estudiar, pero la situación económica les impide concretar sus deseos. Es por ello que desde la parroquia invitan, además, a becar a niños en estas condiciones.

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