La reforma tributaria de Frei

Segundo detrás del multimillonario Piñera, el candidato de la Concertación se atreve a prometer un tema que excluyó en la primera vuelta. Frei logró acortar la distancia que lo separa de su rival de la derecha, pero no lo suficiente.
El candidato a la presidencia chilena por la Concertación, Eduardo Frei, se comprometió ayer a impulsar una reforma tributaria durante los primeros noventa días ante un eventual gobierno. El actual senador y ex presidente planteó entre los objetivos de la reforma el aumento en la recaudación del uno por ciento del PBI adicional que "sirva para extender el sistema de protección social, acelerar el programa de reforma educativa y extender el sistema de fomento al emprendimiento y la innovación". En este proyecto se incluirá también la duplicación del impuesto a la renta económica minera para doblar la recaudación actual, pero evitando afectar los márgenes de rentabilidad e inversiones.

La reforma tributaria fue un tema que el candidato oficialista excluyó sistemáticamente de su propuesta de gobierno en la campaña para la primera vuelta. Incluso a pesar de la insistencia de los partidos de la Concertación, que buscaban dar respuesta a un largo debate en la sociedad chilena. En este marco, el giro propugnado por Frei representa un gesto hacia los ex rivales socialistas Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami, los cuales sí trataron esta temática durante la campaña. Mientras que Arrate ya le dio su apoyo al abanderado del oficialismo, Marco Enríquez dejó a su electorado libre de decidir a quien votar.

La nueva orientación podrá ser interpretada, asimismo, como un mensaje a los votantes progresistas y de izquierda que no lo votaron el domingo 13 de diciembre. Los pormenores de la reforma deberán asegurar una racionalización de las exenciones tributarias "con el objeto de que éstas sean un mecanismo efectivo de fomento y de equidad y no un mecanismo de evasión o elusión", aseguró. También deberá perseguir mayor equidad para la clase media, aplicando un sistema que permita la declaración de impuestos familiares; un tratamiento especial para las mujeres trabajadoras, solas, con niños; que se pueda rebajar los dividendos y los gastos en educación del impuesto global complementario.

Frei no consigue hoy la cantidad de votos necesarios para llegar al sillón de La Moneda. A pesar de la popularidad de su correligionaria, la saliente Michelle Bachelet (que roza el 80 por ciento), debe zanjar una brecha de seis puntos que lo separan de su contrincante.

En la primera vuelta, el líder de la Coalición por el Cambio, Sebastán Piñera, se erigió con el 44,05 porciento de los votos, mientras que Frei quedó relegado a un segundo lugar con el 29,60 porciento. La distancia original de 14 puntos entre ambos candidatos parece acortarse de cara al ballottage del próximo 17 de enero, pero esto no es suficiente. Según un sondeo publicado el sábado último, en la segunda vuelta Piñera obtendría el 46,2 por ciento de los votos y Frei lograría el 39,7 por ciento. Por eso el candidato oficialista aún aguarda el debate televisado del 11 de enero.

Las próximas tres semanas son cruciales. Si Frei no logra remontar la diferencia con Piñera, la coalición oficialista perderá el poder después de dos décadas y será Michelle Bachelet la encargada de entregar, en el próximo mes de marzo, la banda presidencial a Piñera, inaugurando una nueva etapa política caracterizada por la alternancia en Chile.

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