Reforma política: el ring se prepara en el Senado

La oposición acepta negociar, pero teme que sea un traje a medida de Kirchner.
Tanto el oficialismo como la oposición se preparan para cerrar el año parlamentario con otro tema que se las trae, como es la reforma política.

El Gobierno eligió al Senado como Cámara iniciadora del paquete de leyes que enviará al Congreso dentro de dos semanas. Lo hará con el objetivo de seducir a las provincias. El señuelo es el proyecto de internas abiertas y obligatorias que dividirá el país en regiones, estableciendo un sistema indirecto de elección del candidato a presidente. Este sistema es similar al Colegio Electoral que funcionó hasta la elección nacional de 1993 y que fue suprimido por la reforma Constitucional del 94. Otorga mayor representación a las provincias chicas -que son más- en desmedro de la más poblada: Buenos Aires.

Además del proyecto de internas abiertas, también serán girados al Senado, el de financiamiento de los partidos políticos y el de modernización del sistema electoral.

Este paquete forma parte del devaluado diálogo político impulsado por la presidenta Cristina Fernández y conducido por el ministro del Interior Florencio Randazzo. Es en ese marco en que el Gobierno imaginó acuerdos preliminares con los principales partidos, en especial la UCR, PRO y Socialistas. Pero el diálogo se desinfló en poco tiempo, al punto que los partidos que no dieron el portazo, sólo envían representantes técnicos a las reuniones. Trasladado al ámbito del Congreso, los bloques opositores eligen la cautela y evitan comprometerse con el oficialismo.

En otras palabras, nada de consenso por anticipado. Los proyectos se discutirán cuando sea abierto en el Congreso. Así lo anticipó el senador y jefe de la UCR, Gerardo Morales. Del mismo modo se pronunció la diputada Patricia Bullrich de la Coalición Cívica. Desconfían, sobre todo, de la obsesión de Kirchner por armar leyes como traje a medida.

La relación entre oficialismo y oposición sigue tensa y está pendiente el conflicto por la "fe de erratas" de la ley de medios. La corrección la envió al Senado el titular de Diputados, Eduardo Fellner, después de 23 días de aprobada en esa Cámara.

La ventaja que tiene el oficialismo es que le resultará muy difícil a la oposición negarse a debatir un sistema para reordenar el método de elección de candidatos a presidente, transparentar el financiamiento de los partidos y legislar para acotar la enorme cantidad de partidos que hay en la Argentina.

El deseo oficial es que la reforma política se convierta en ley antes del 10 de diciembre, cuando se renueva la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. El kirchnerismo pierde el dominio en ambas cámaras. Por eso le conviene aprobar cuánto antes este paquete que, de ser así, le permitirá cerrar el año con la sanción de todo lo que se propuso pese a la derrota electoral del 28 de junio.

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