La reforma política que podría "devorarse" a Néstor Kirchner

Por Rosendo Fraga

El oficialismo buscará cerrar seis años de férreo control del Congreso, con la sola excepción de la derrota en el Senado con el "voto no positivo" de Cobos, tras la sanción definitiva de la reforma política.

Con esta nueva iniciativa, quizás el objetivo inicial del oficialismo era crear condiciones para que Néstor Kirchner pudiera ganar la interna o primaria del Partido Justicialista (PJ), imponiéndose a figuras más populares, como Carlos Reutemann.

Con el transcurso de las semanas y la introducción de medio centenar de modificaciones sobre el proyecto inicial, pareciera que el objetivo ha pasado a ser impedir que durante 2010 se consoliden candidaturas alternativas dentro del PJ para las próximas elecciones presidenciales. Sin reforma política, si Reutemann lanzara su candidatura en marzo, Kirchner perdería poder de forma inmediata. Ahora, con la reforma, recién en el primer trimestre de 2011 se definirían las candidaturas.

Sin embargo, es incierto cuanto podría favorecer esta reforma a las aspiraciones de Kirchner de ser el candidato del PJ. La historia muestra que cuando hay un estado de opinión definida, como hoy existe respecto del oficialismo, la manipulación de las reglas electorales no termina siendo eficaz para los objetivos del poder gobernante. Esta reforma no le asegura el triunfo a Kirchner, pero sí le permite competir y mantener la incertidumbre durante más de un año.

El proyecto del oficialismo complica a los partidos menores y a las fuerzas nuevas, al establecer pisos o mínimos para que puedan presentar candidatos para el cargo máximo. Por esta razón, partidos de izquierda que en los últimos meses fueron aliados del oficialismo en el Congreso se separaron para votar esta iniciativa. Un ejemplo, la postura asumida por Pino Solanas.

Es discutible si es correcto o no que las primarias sean obligatorias. Pero tiene cierta lógica que lo sean, cuando el voto es obligatorio como sucede en la Argentina. Sería incoherente si fuera obligatorio votar en ellas y no en las elecciones generales.

Respecto de las atribuciones que la reforma otorga y mantiene en manos del Ministerio del Interior, pienso que son excesivas y deberían limitarse. En cambio, estimo que deberían ampliarse las de la justicia electoral y en particular las de la Cámara Nacional Electoral, que en el futuro podría transformarse en un Tribunal Constitucional como los que funcionan en Brasil, Uruguay, Colombia y otros países de la región.

Es claro que esta reforma ha servido para postergar cambios necesarios, que tienen amplio consenso, como el voto electrónico y la boleta única, y ha eludido el debate de la llamada lista sábana. Es decir que no ha sido una reforma pensada en los cambios necesarios, sino implementada para favorecer los intereses coyunturales de quien ejerce el poder.

Un ejemplo: para el oficialismo, la inversión publicitaria que realizó Francisco de Narváez y la publicación de sondeos que anticiparon su posible triunfo fueron decisivos en la derrota del 28 de junio. Por este motivo, en la reforma política se prohíben la difusión de encuestas desde varias semanas antes de los comicios y la utilización de fondos privados para publicidad audiovisual.

En ambos casos se trata de iniciativas muy discutibles, que sólo se explican porque Kirchner piensa que volverán a jugarle en contra.

Pero la historia muestra que "la ingeniería electoral suele comerse al ingeniero". En muchas oportunidades, un gobierno diseña un mecanismo electoral para favorecerse y este lo termina perjudicando.

Es que las sociedades son cambiantes y la ingeniería electoral suele diseñarse en función de las elecciones anteriores y las siguientes suelen ser diferentes.

El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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