"La reforma política es otra chantada K"

La Centroizquierda se opone. Los diputados Cecilia Merchán y Claudio Lozano anticiparon su rechazo a la iniciativa del oficialismo por entender que sólo favorece el bipartidismo y responde a intereses kirchneristas.

Todavía suena el discurso que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció tras madrugar y madurar las elecciones legislativas de junio pasado, con el que, en ánimo de gambetear el reconocimiento de una derrota, hizo hincapié en el 30 por ciento de los votos conseguido a nivel nacional y apostó a una alianza con los partidos de centroizquierda, ante el avance de opciones más diestras.

Todavía suena ese discurso, aunque la ilusión de alianza –que nunca se concretó, pero sí funcionó durante el debate por la Ley de Medios, por ejemplo– parece hoy rota sin retorno. Así, al menos, cuando se escucha lo que los distintos referentes de ese sector tienen para decir del proyecto de "reforma política" que hoy impulsa el Ejecutivo en el Congreso. Para entender esa ruptura y conocer más a fondo su visión sobre ese texto, Día a Día dialogó con los diputados Claudio Lozano, de Proyecto Sur, y Cecilia Merchán, de Libres del Sur.

"La ley en sí está totalmente hecha a medida de volver a reestructurar el bipartidismo en la Argentina. Es clarísimo que es así", se lamenta Merchán. Y amplía: "Lo que se busca es resolver la interna del PJ con algo que, de paso, le viene muy bien a los radicales". Lozano, hombre también de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) es un poco más concreto: "Esto no es más que otra chantada K".

Todo arreglado. "La cosa está bien complicada, porque los radicales están a full. Esto les viene como anillo al dedo y sin demasiado costo político", sigue Merchán, entre tono informal y pesimista. Y asegura que los dos partidos mayoritarios "ya tienen todo acordado". La acompaña Lozano, quien no se permite asegurar "que ya lo tengan abrochado", pero coincide: "No sería extraño, porque esto le viene bárbaro a la UCR, es un chaleco a medida para el bipartidismo".

Para el hombre de confianza de Fernando Pino Solanas, "esto ni siquiera puede llamarse reforma política". "Esto –dice– es una propuesta parcial y exclusivamente restringida a la cuestión electoral. Lo que el Gobierno busca es resolver los problemas internos del Partido Justicialista y de Néstor Kirchner en general. Quieren prohibir que sus adversarios se presenten en las elecciones".

En la opinión de la diputada no se encontrarán mayores diferencias:

–¿En qué afecta esto a los partidos políticos más pequeños?

–Merchán: Está el tema del piso, que plantea una cantidad de afiliaciones y un mantenimiento de las mismas con una nota de falsedad muy importante.

–Lozano: No me gusta hablar de partidos pequeños, sino de fuerzas que intentan crecer. Y acá se plantea una serie de restricciones que intentan obstaculizar ese crecimiento. Son trabas para las nuevas fuerzas que van más allá del piso de afiliados. Por ejemplo, con el tema de las internas abiertas, a las que están obligadas a participar todas las agrupaciones, por más que tengan un solo candidato. Y es lógico que esa fuerza que ya tiene definiciones no genere tantas adhesiones como la que aún tiene candidatos por definir.

–M: El problema es que el espíritu del proyecto es malo, su esencia es negativa.

–Pero, más allá de esa esencia, ¿no existen puntos que vayan a generar un avance?

–L: Hay algunos agregados que vienen a mejorar la situación actual, pero el núcleo es otro.

–M: Lo del financiamiento es desde ya mucho mejor de lo que tenemos ahora, aunque uno sabe que hoy existen límites para la campaña y para el financiamiento que no se cumplen. Y otra cosa que está buena es la incorporación de la prohibición de ejercer cargos electivos a militares de la dictadura.

–L: Más importante son las cosas que no están.

–¿Ninguna de las propuestas que ustedes presentaron fue aceptada?

–M: Nosotros fuimos con un planteo de transparentar el proceso electoral, el momento electoral, que es lo que no hace la ley. Esa transparencia se podía conseguir con el voto electrónico, con la boleta única, con un organismo electoral autónomo. Cuestiones que no estamos inventando sino que se utilizan en distintos lugares del mundo.

–L: El tema de la boleta única es clave, porque resolvería, entre otras cosas, el tema de la desaparición de boletas en los cuartos oscuros.

–Randazzo mostró en Diputados cómo quedaría la boleta única con el mapa actual de partidos políticos en Córdoba y la verdad es que parecía poco práctica…

–L: Un disparate, una trampa de Randazzo. El sistema de boleta única se usa en nuestras cárceles; no entendemos por qué no se puede usar en todas las urnas del país. Nosotros mostramos esas boletas.

–¿Cuál va a ser la postura del bloque durante el debate?

–M: Nosotros siempre damos la pelea y las discusiones. Y vamos a hacer todo para que la ley no salga.

–L: Si el Gobierno intenta imponer este debate con fecha fija, como lo está haciendo, nosotros no vamos a trabajar con este proyecto. Si es así, esto es un desastre.

–El oficialismo se dijo dispuesto a ceder para sumar consenso…

–L: No ha habido un diálogo serio. Esto es una chanchada.

–Sin el apoyo de la centroizquierda, ¿el oficialismo está en condiciones de conseguir la aprobación?

–M: Estoy segura de que la alianza con la Unión Cívica Radical ya está casi dada. Más allá de algunos cambios que pedirán, los radicales están chochos de la vida. Ahí es donde el kirchnerismo va a encontrar su aliado de turno.

–Con esos votos sobra…

–M: La verdad que está durísimo.

–L: En el Senado se les va a complicar un poco más. Habrá que ver.

–¿Y si se aprueba?

–M: Es un tema complicado, porque no es que las organizaciones pequeñas van a desaparecer sólo en la previa, también se les va a poner traba en las internas abiertas. En el caso nuestro, no vamos a desaparecer. Igual, hay una cuestión que hay que definir antes: nada desaparece si existe en la sociedad. Yo no creo que con esto vaya a desaparecer la expresión de una sociedad que no quiere estar en ese bipartidismo, que quiere estar en otra opción.

–L: A nosotros no nos preocupa, porque tenemos posibilidad de crecimiento. Tenemos crecimiento en distintos distritos. Lo que nos preocupa hace a un tema más de fondo: que esto afecta fundamentalmente a la democratización de la política.

–¿Dará un giro la relación entre oficialismo y radicalismo?

–M: No creo. Fundamentalmente, porque los radicales perciben con claridad que si no se posicionan bien como opositores pierden caudal electoral de cara a 2011. Van a votar esto a favor, como votaron el canje, pero después van a volver a ser oposición fuerte.

–¿Y la relación del kirchnerismo con la centroizquierda?

–M: Tampoco. El kirchnerismo ha encontrado el apoyo de los sectores de la centroizquierda cuando las medidas tienden a avanzar en una dirección que tiene que ver con más democratización, con más distribución del ingreso. Ahora, de ningún modo van a contar con nosotros en este tipo de cuestiones.

–Es un poco esquizofrénico este Gobierno, ¿no?

–M: (Risas) Es terrible, ¿no? Yo estoy igual de desconcertada. Hay veces en las que uno no puede saber por qué actúan de tal modo. Con el tema de medios o con el tema de retenciones, por ejemplo. Igual, yo creo que con el tema de las retenciones no es que tenían la idea de tocar intereses económicos. Y con los medios de comunicación, ellos fueron quienes permitieron la fusión de Cablevisión y Multicanal, quienes dieron la prórroga a todas las licencias antes de que se vaya Néstor Kirchner. Después uno ve que esos vínculos se rompen. Pero funcionan con esa lógica, cayendo en contradicciones difíciles de entender.

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