Reforma política: a medio camino y sin consenso

Los politólogos De Luca y Alessandro siguieron muy de cerca el debate en el Congreso. Expusieron en Santa Fe donde rescataron aspectos pero advirtieron sobre lagunas en el texto.
Si todo sale como lo prevé el kirchnerismo, el jueves venidero será sancionada una ley conteniendo una reforma política que establece -en uno de los puntos- un sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Miguel De Luca y Martín O. D’Alessandro son politólogos, docentes y estudiosos de los sistemas políticos y siguieron muy de cerca el debate en el Congreso. Estuvieron en Santa Fe invitados por el Instituto Lebensohn para compartir un panel con el diputado radical Hugo Marcucci y la también politóloga Lilia Puig de Stubrin sobre el tema "La reforma política en una encrucijada. Claros y oscuros de la propuesta gubernamental; la experiencia santafesina".

Ambos coincidieron en resaltar del proyecto en discusión la instauración del sistema de primarias obligatorias y el hecho que durante las campañas, los espacios radiales y televisivos, no podrán ser comprados por los partidos políticos sino que van a ser cedidos y sorteados. "Esto genera un principio de igualdad de oportunidades pero no soluciona el problema de que las propuestas puedan ser absolutamente vacías de contenido", destacó D’Alessandro quien advirtió que a la ley le faltan mecanismos de mayor transparencia como podría ser la boleta única o límites a las candidaturas testimoniales.

De Luca aclara que el sistema electoral -similar al de Santa Fe- "es uno de los puntos del proyecto que discute el Congreso. Hay otros temas que no tienen vinculación con la provincia porque son ad hoc y porque es materia de legislación federal como la elección de presidente o de senadores y diputados nacionales".

A la hora de evaluar si es correcto que la ciudadanía deba entrar a las internas a definir candidatos, D’Alessandro separa aspectos positivos y negativos. "No está mal y no es errado el argumento del gobierno que es querer un mejor sistema político, una mejor clase política, que la ciudadanía se involucre y que al candidato que sea su senador, diputado, presidente lo acompañe en más de una instancia electoral, en la primaria, en la general y en un eventual ballottage al candidato a presidente. Dado los bajísimos niveles de confianza que la ciudadanía argentina tiene en sus dirigentes y partidos políticos hubiera sido un mejor gesto de la política de invitar a la ciudadanía a que apoye a sus candidatos y no obligarlos a resolver la interna partidaria. Podría haberse pensado en primarias abiertas, obligatorias para los partidos, pero no para la ciudadanía, que está muy descreídos. Habrá que ver como toma la ciudadanía esta nueva obligación cívica para con los partidos".

A la hora de analizar a los partidos, De Luca advierte que su principal problema no es la gestión de candidatos o dirigentes sino la función de gobernar. "Los partidos políticos, en la Argentina, desempeñan bastante bien la función de seleccionar candidatos y de competir en el terreno electoral. El principal problema que tienen es la función de gobernar. Mirando sistemas políticos que tienen problemas, se observa que elección tras elección aparecen y desaparecen partidos, hay grandes cataclismos de fuerzas políticas, alta volatilidad electoral, que evidencia la escasa capacidad de los partidos de satisfacer la demanda del electorado. En la Argentina este aspecto tiene algunos problemas, pero los partidos mayoritarios, han sabido amoldarse. Si tomamos el mapa del país veremos que la mayoría de las provincias o de bancas en el Parlamento son ocupadas por fuerzas que se identifican con el peronismo o con el radicalismo. En cambio es distinta la función de gobernar, la de resolver demandas concretas de la ciudadanía no en términos de representación sino de formulación de políticas públicas. Este es un problema muy importante y esta reforma, en particular no lo atiende, se ocupa de la fase más representativa".

Oportunidad perdida

La unilateralidad con que el kirchnerismo vota el proyecto le hace admitir a D’Alessandro que "se perdió una oportunidad. Cuando se trata de modificar las reglas de juego en la que todos los actores tienen que participar, estas reglas van a ser más legítimas, más democráticas y de mayor calidad institucional si todos nos ponemos de acuerdo en como van a funcionar las reglas, independientemente de la calidad que vaya a tener. Hay muchas cosas donde incluso actores del arco opositor hubiesen estado de acuerdo, al menos filosóficamente, de objetivos del proyecto, pero la falta de una visión más amplia del gobierno y esta necesidad de tomar la iniciativa, de mostrar que hay iniciativa política y que algunos actores importantes del gobierno no están jubilados políticamente sino que están muy activos, ha sido mucho más importante que la posibilidad de pensar una ley de este tipo tan importante para el funcionamiento del régimen democrático en los próximos años y no de aquí al 2011".

De Luca observa que más allá de la sanción, la aplicación de la norma dependerá de la reglamentación porque han quedado cabos sueltos en la convocatoria a primarias, distribución de espacios en los medios, etc. "Hay un potencial de problemas que si no se solucionan vía reglamentación, pueden llegar a que entren en un terreno de obstáculos a que se suspendan por única vez -algo tan tradicional en la Argentina-, o bien que inmediatamente se busque modificarla o reemplazarla o derogarla justamente porque fue concebida por una mayoría circunstancial o un gobierno que a través de esta ley busca beneficiarse en términos políticos".

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