Reforma politica K limitados

Las intenciones del kirchnerismo para aprobar, en breve, la reforma política en la Argentina abre un nuevo capítulo de disputa entre oficialistas y opositores, una nueva tormenta que generará resistencia, debido a que muchos dirigentes creen que la iniciativa busca sostener solamente el poder del Gobierno de cara a las elecciones presidenciales de 2011.
Pero ¿en qué beneficia y en qué perjudica la reforma a los partidos o sellos políticos? ¿Por qué la oposición se muestra disconforme con los cambios en un nuevo proceso electoral? ¿Cómo impactará la posible ley en la provincia de Buenos Aires?.

El proyecto tiene algunos puntos que, al regular la participación de los partidos políticos produce el reagrupamiento de los dirigentes en una misma fuerza, hoy divididos, por ejemplo, entre lilitos, margaritos, cobistas y radicales orgánicos, en el caso de un sector de la oposición. Pero, también la desaparición de sellos personales o de movimientos pequeños, como es la situación de Pino Solanas, o la del propio Francisco de Narváez.

La idea del Estado es que para conformar un partido nacional habrá que contar con cuatro afiliados cada mil personas que existan en el padrón de electores, que actualmente está conformado por, aproximadamente, 28 millones de votantes.

Según los números, un dirigente que quiere formar un partido de alcance nacional necesitará una base de 112.000 afiliados, como mínimo, para estar en regla y que esté repartido en cinco provincias del país.

Para tener un parámetro, el peronismo, con sus años de historia, tiene alrededor de 3.500.000 afiliados, y la Unión Cívica Radical, con más de 115 años de existencia, ostenta 2.300.000; es decir que el grupo de políticos que desee generar un nuevo movimiento para romper con el bipartidismo deberá reunir, por lo menos, el 4,5% de los electores que tienen los partidos tradicionales.

Este es el principal impedimento que tendrán los opositores como Elisa Carrió o De Narváez. En el caso de Margarita Stolbizer, necesitará quedarse dentro de una fórmula afín a sus convicciones, al igual que otros dirigentes bonaerenses.

Además, dicha reforma prevé que el piso de votos para que no caduque el sello sea del 3% del padrón, y otro punto que podría ser objetado en la reforma es que si no cumplen con ese porcentaje en las elecciones internas abiertas y obligatorias, no podrían presentarse en los comicios generales.

En la opinión pública

"En el caso concreto de la reforma política, que establecería que tanto el financiamiento de los partidos como el de las campañas electorales dependerían del Estado, total o parcialmente, hoy sólo una parte menor del gasto político está financiada con recursos públicos, y el resto por recursos privados, aunque en los hechos el uso del dinero del Estado, ya sea nacional, provincial o municipal, juega un rol importante a través del gasto social, la obra pública, los subsidios, etcétera. Esto permitiría al actual Gobierno tener una marcada influencia, tanto en las internas para elegir candidatos para la elección de 2011 como sobre las campañas electorales que tendrán lugar dicho año", sostiene el analista político Rosendo Fraga sobre la iniciativa del Gobierno.

Para el director de Nueva Mayoría, "hoy, en una primaria abierta, Reutemann le ganaría a Kirchner como candidato presidencial del PJ". Aunque indica que "en una interna en la cual el financiamiento dependiera sólo de fondos públicos, y además con los recursos del Estado, permitiendo el uso de la mencionada dictadura de la caja y con delegados eligiendo la fórmula donde podría producirse el efecto de borocotización que se está dando en ambas cámaras del Congreso de la Nación, el oficialismo tendría una posibilidad que le niegan tanto los sondeos como los resultados de las elecciones locales recientes".

Por su parte, Ricardo Rouvier es contundente. Asegura que en lo que respecta "a las internas abiertas, tiene el inconveniente de que el voto del no afiliado vale lo mismo que el del afiliado; por lo tanto se puede intervenir en la interna de otro partido a través de aparatos organizados".

Más allá del aviso, el analista político manifiesta que, "de todas maneras, si se hace distrito por distrito, se va a necesitar un aparato muy grande para poder torcer la voluntad" electoral. Y agrega que el sistema implementado en Santa Fe podría

dar buenos resultados en una próxima elección.

La situación en la Provincia

La reforma, como se dijo anteriormente, perjudicará a dirigentes bonaerenses que tienen partidos provinciales, como es el caso de De Narváez. En Unión-Pro la fuerza se divide entre el "Colorado" (Unión) y Mauricio Macri (Pro). En el caso de Francisco, él tiene un partido provincial, mientras que el macrismo logró alcanzar un partido nacional, con presencia en la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Tierra del Fuego y la provincia de Buenos Aires. Sin embargo ambos dirigentes tienen aproximadamente 40.000 afiliados, es decir que necesitarían un 120% de afiliados más para poder competir en las posibles internas.

"Debemos realizar una alianza firme, buscar aliados o registrar 80.000 afiliados, algo que se hace imposible", sostienen los apoderados del partido. Con este panorama, De Narváez podría verse afectado para su candidatura a Gobernador. Es por eso que no descarta alianzas y conversa con dirigentes de diferentes ramas y extractos políticos.

La medida también afecta a Martín Sabbatella, debido a que Nuevo Encuentro es una fuerza provincial que deberá extenderse a cuatro regiones del país como principal requisito para competir con la sigla.

Lo mismo sucede con Stolbizer con su partido provincial, GEN. Si bien la lideresa quiere extenderse territorialmente, actualmente sólo goza de una presencia bonaerense.

El titular del comité Provincia, Daniel Salvador, indica que el caso de Margarita, como el de Carrió o Julio Cobos, "deberá agruparse dentro de la estructura o crear un partido que cumpla con la nueva reforma que quiere instalar el Gobierno a través de su proyecto".

Otro de los dirigentes complicados es Pino Solanas, aunque su partido, Proyecto Sur, intenta ser de alcance nacional. En Buenos Aires el cineasta tiene 4.000 afiliados, pero necesita 500 más para tener la personería jurídica. Lo mismo sucede en trece provincias, como Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Chaco y Entre Ríos, entre otras, donde están armadas las juntas promotoras pero falta el aval de la Justicia para conseguir la legalidad del sello Proyecto Sur.

"A la restricción del piso del 3% que busca la ley del Gobierno, Pino se va a oponer", advierten sus militantes y, según explican, "lo que se busca es reconstruir un sistema bipartidista, dejando a otras agrupaciones y fuerzas afuera de una elección".

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