Reforma política: inquietudes K y sospechas por la interna bonaerense

Por: Eduardo Aulicino

La reforma política -básicamente, una reforma electoral- trasladó los ruidos del debate al Senado, luego de una aprobación con muchos cambios en Diputados. Pero el renovado apuro K para aprobar la ley y los enojos que provoca en la oposición esconden las dudas que en reserva expresan algunos oficialistas, incluso en el Congreso, sobre la suerte que podrían correr los Kirchner en la futura interna abierta y obligatoria. La inquietud se vincula con el posible comportamiento del "voto independiente" en los grandes distritos, empezando por Buenos Aires, que suma además prevenciones sobre el papel del aparato del PJ.

Néstor Kirchner concentra sus esfuerzos y preocupaciones en la Provincia y especialmente en el GBA, con la cabeza puesta en el 2011. Y por esa razón no debe pasar por alto las versiones que aluden a algunos movimientos y amagues para que corran por separado la elección interna de los rubros nacionales (presidente y legisladores) y el comicio para definir las listas locales (gobernador, legisladores locales, intendentes y concejales), con la idea de no atar la apuesta de de los jefes territoriales a la suerte de los planes del ex presidente.

La Provincia modificará también su sistema electoral, en línea con la Nación. Pero en los últimos días, encendió alguna alarma uno proyecto sobre reforma electoral bonaerense que circuló por algunas manos peronistas. Ese papel dice que para las primarias bonaerenses debería usarse el padrón de la anterior elección general. El proyecto impulsado por el oficialismo a escala nacional dispone, en cambio, que "se utilizará el mismo padrón que para la elección general" de ese año. Traducido: no podrían votarse el mismo día las listas nacionales y las bonaerenses, por el diferente uso de padrones. Nada indica que esta alternativa pueda avanzar, porque va directamente en contra del armado con el PJ bonaerense que jamás descuida Kirchner.

El celo del ex presidente en este terreno tiene directa relación con lo ocurrido el 28 de junio, que marcó la derrota kirchnerista en Provincia. En el círculo K más íntimo no se dudó en hablar de la "traición" de algunos intendentes del peronismo, habida cuenta de que en varios distritos las listas de los jefes territoriales lograron porcentajes muy por encima de la boleta para diputados nacionales que encabezó el propio Kirchner.

Fueron vanas, a juzgar por los resultados, las candidaturas testimoniales impuestas en muchos casos bajo presión para comprometer desde Daniel Scioli hasta los referentes locales en la apuesta electoral. Kirchner, después de la caída, se declaró victima de la "vieja política" por los cortes de boleta y otros mecanismos que permitieron o empujaron el desfasaje que favoreció a varios jefes comunales y perjudicó al ex presidente.

De todos modos, Kirchner resolvió después asegurar el juego de intereses con los intendentes del PJ -y en otra escala con los gobernadores- extremando la dependencia con los fondos y planes que maneja el Gobierno nacional. El último ejemplo es el programa para cooperativas de empleo, puesto en manos de los municipios y que genera tensiones con los piqueteros.

Pero la inquietud más global de algunos kirchneristas apunta al peso de los votantes independientes -y al voto castigo- en las elecciones internas. El proyecto que ahora debe tratar el Senado establece que las primarias son obligatorias para todos los partidos y también para los electores. En otras palabras, todo las personas empadronadas tienen la obligación de pasar por el cuarto oscuro para seleccionar a los candidatos que luego competirán en la elección general.

En varios de los últimos turnos electorales las disputas internas se dirimieron de hecho en los comicios. El 28 de junio, Kirchner perdió a manos de una sociedad de peronistas disidentes y macristas. Eso es el fantasma, pensando en el 2011

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