Reforma política: el Gobierno acepta hacerle cambios para sumar aliados

Bajaría las exigencias para atraer votos del radicalismo K y del centroizquierda.
Otra vez con apuro para conseguir la media sanción en Diputados antes de perder la supremacía parlamentaria con el recambio de diciembre, el oficialismo comenzó a buscar apoyos para garantiza los votos que le permitan aprobar la reforma política impulsada desde el Poder Ejecutivo. Un encumbrado kirchnerista adelantó que "el texto está abierto a modificaciones", en especial con el objetivo de revertir el rechazo que ya manifestaron los bloques de centroizquierda, aliados habituales del kirchnerismo.

Como se quejaron por las altas exigencias que les impone el proyecto del Gobierno a los partidos chicos, la primera oferta que recibirán del bloque K consistirá en bajar los pisos que fija el texto para conservar la personería de los partidos políticos y para que el candidato surgido de la interna abierta pueda participar de la elección general (ver "Claves...").

Apenas ingresó ayer el proyecto a Diputados, el oficialismo convocó a plenario de comisiones para que el tema comience a ser tratado el martes, con la presencia del ministro del Interior, Florencio Randazzo. El debate se hará entre Asuntos Constitucionales -funcionará como cabecera-, Justicia y Presupuesto. "Vamos por la media sanción antes de diciembre", aseguró una alta fuente del oficialismo, y sugirió como fecha tentativa de sesión el 11 de noviembre.

De entrada, el proyecto generó resistencias de sectore de la oposición y de casi todos los bloques chicos -sobre todo de centroizquierda- que le suelen asegurar la sanción de las leyes al Gobierno. Desde dichos campamentos se oyeron protestas contra la reforma por favorecer a los dos partidos tradicionales, el PJ y la UCR, en detrimento del resto de los espacios políticos.

La iniciativa contempla elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, con exigencias (obtener el 3% de los votos emitidos) para pasar a la general, además de otros requisitos para mantener la personería jurídica. "El proyecto responde más a las necesidades electorales del kirchnerismo que de las instituciones, busca fortalecer al PJ y la UCR, y eliminar a los partidos emergentes que no se disciplinan", aseguró Eduardo Macaluse, del SI.

Los bloques de la oposición dura -la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el peronismo disidente- también plantearon críticas, aunque trascendió a que no se opondrían a debatir en torno a la organizaciónd e internas abiertas. Las mayores objeciones se centran en la "obligatoriedad" y la restricciones que se aplican para el armado de fuerzas políticas y la consagración de candidatos.

Por las dificultades que se le presentan, el oficialismo recurre a la estrategia habitual de buscar una negociación con sus aliados, entre ellos los radicales K y la centroizquierda. Sin embargo, los referentes de ese espacio adelantaron que no será suficiente con la oferta de bajar el piso para los partidos y postulantes.

"Si vienen propuestas las vamos a estudiar, pero no es sólo el piso. Es un proyecto parcial, restringido a la cuestión electoral, que busca obturar la emergencia de nuevas fuerzas", planteó Claudio Lozano, de Proyecto Sur, la fuerza que lidera Pino Solanas. Para Silvia Vázquez, de la Concertación, "el piso es muy restrictivo y consagraría el bipartidismo, pero no alcanza con bajarlo". Otro que puso reparos fue Ariel Basteiro, del socialismo K: "Lo medular es que beneficia a los partidos mayoritarios y me preocupa que quieran tratarlo en dos semanas". Los K piensan ahora en alguna otra concesión.

Comentá la nota