La reforma política divide las aguas en el radicalismo

En la siempre agitada vida interna del radicalismo, la reforma política que impulsa el kirchnerismo no hace más que dividir las aguas.
En este caso, el enfrentamiento se da entre dos radicales de peso que pelean por quedarse con la jefatura del bloque de Diputados en la nueva composición legislativa del 10 de diciembre. Se trata del actual titular de la bancada, Oscar Aguad y del aspirante a ese puesto, Ricardo Alfonsín.

El primero sostuvo ayer en Mar del Plata, durante el 45° Coloquio de IDEA que "quieren seducir al radicalismo (en referencia al Gobierno), pero de ninguna manera podemos aceptar la reforma".

En cambio, el diputado electo e hijo del ex presidente Raúl Alfonsín había mostrado en las últimas semanas alguna señal de aceptación al proyecto K.

Alfonsín ha sostenido en declaraciones periodísticas "la importancia" de encarar una reforma política, aunque también expresó sus dudas. "No veo al Gobierno con mucha vocación de diálogo", señaló y agregó que el oficialismo debería convocar a intercambiar ideas para "consensuar un proyecto que garantice estabilidad en el tiempo".

En Mar del Plata, el cordobés Aguad no se mostró ayer predispuesto al diálogo para avanzar en el tema, cosa que sí había sugerido su correligionario. "La rechazaremos (a la reforma) íntegramente y en general, porque no podemos quedar asociados en esto con el Gobierno", apuntó. En ese sentido, Aguad opinó de modo casi idéntico que la líder de la Coalición Elisa Carrió, socia de la UCR en las últimas elecciones y con buenos lazos políticos con el jefe de la UCR, Gerardo Morales.

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