La reforma política dejará afuera a los partidos nuevos y a la izquierda

En la provincia, sólo el PJ, el PD y el frente de Cobos y la UCR podrían competir por las bancas del Congreso. Al resto se le dificultará reunir los 5.700 afiliados y al menos 34 mil votos en la interna abierta que exige la ley.

El debate de la Reforma Política avanza en las comisiones de la Cámara de Diputados nacional y es probable que haya cambios. Sobre todo en los puntos relacionados con los porcentajes de afiliaciones y de votos que los partidos políticos necesitan para participar de una elección nacional.

Pero si se aprueba la ley como está, los partidos chicos no podrán presentarse para disputar las bancas de senadores y diputados nacionales. Para la provincia, por ahora, podrían seguir existiendo, aunque el gobierno de Celso Jaque ya ha puesto en marcha una serie de reformas en este sentido.

Así, fuera de la Unión Cívica Radical, el Partido Justicialista y el Partido Demócrata, el resto de las agrupaciones podría tener serias dificultades para seguir en pie: esto incluye a todas las fuerzas de izquierda y a las nuevas opciones surgidas en los últimos años, como La Coalición de Luis Leiva o el frente kirchnerista de María Victoria Gómez de Erice.

No sólo porque no llegan a la cantidad de afiliados que exige el proyecto, sino porque de ahora en más en las internas abiertas tendrían que concentrar una cantidad de votos equivalente, al menos, al 3% del padrón provincial.

Ese piso es muy alto para los llamados partidos chicos, ya que ninguno lo alcanzó en la última votación legislativa. Más difícil parece, al menos en primera instancia, que los reúnan en una elección primaria para definir los candidatos.

El 28 de junio, la alianza electoral entre el Socialismo y la Coalición de Leiva resultó la cuarta opción más votada y reunió apenas 31 mil votos, o sea tres mil por debajo de lo exigido por el proyecto del kirchnerismo para la primaria. Aunque el porcentaje sumado es pequeño, todos los partidos chicos reunieron alrededor de 71.000 votos. Y, por eso, habría un buen número de mendocinos que se quedaría sin opciones a la hora de elegir una alternativa a los partidos tradicionales.

En líneas generales, los partidos grandes están de acuerdo con la necesidad de una reforma, mientras que el resto ve con buenos ojos la posibilidad de transparentar ciertos procesos, pero ya levantaron la voz en contra de los requisitos que podrían dejarlos fuera de competencia. Como punto intermedio, hay quienes se rehúsan a discutir el tema por considerarlo "otra maniobra política del kirchnerismo".

El proyecto de "Democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral" del Poder Ejecutivo Nacional plantea cambios en lo que al funcionamiento de los partidos y elecciones nacionales respecta.

Pero si las provincias desean realizar transformaciones similares para los cargos locales (gobernador, legisladores provinciales y demás), deberán plantear su propia legislación. En este sentido, la norma sólo regula las elecciones de presidente y legisladores nacionales.

Achicar el espectro

El proyecto establece dos exigencias a los partidos para poder existir, mantenerse y presentar candidatos a elecciones nacionales. Por un lado, les pide que sus afiliados representen al menos el cinco por mil del total del padrón de la provincia. Antes, se aceptaba un porcentaje similar de adhesiones. Es decir, de firmas.

Hoy, en Mendoza, cada fuerza debería contar con el apoyo de al menos 5.703 ciudadanos; cifra que los más nuevos no alcanzan con las adhesiones (Mendoza Merece Más, Frente Unidad para el Cambio, etc.) y que los tradicionales (Partido Comunista, Obrero, Socialista y otros) no alcanzan con las afiliaciones o rozan el mínimo con gran esfuerzo.

La realización de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias es otro cerco a las agrupaciones pequeñas. La idea de que las internas partidarias se realicen todas al mismo tiempo y que se deba acudir a votar por uno de los candidatos de uno de los partidos implica que -más allá del ganador- sólo puedan participar luego de la votación general aquellos que sumen el 3% del padrón en cantidad de votos. Aquellas agrupaciones que no alcancen ese piso y tampoco lo logren en la siguiente elección, directamente caducarían.

"Para los partidos chicos esto significa la desaparición", sintetizó Graciela Cousinet, quien en junio fue candidata a senadora nacional por Mendoza Merece Más. En su calidad de socióloga, agregó que es muy difícil lograr afiliaciones partidarias debido al descreimiento existente por "culpa de las agrupaciones tradicionales".

Para ella, este requisito apunta a que los partidos grandes se queden con el porcentaje que suman los más chicos. "Un 10% no es poco cuando el margen es menor", apuntó.

Héctor Fressina, del Partido Obrero, explicó que están en contra de la reforma debido a que, entienden, es una especie de "corralito político". De acuerdo con su visión, se pretende "proscribir a la izquierda" para que esa disgregación quede enmarcada en las grandes estructuras del justicialismo y el radicalismo "que representan intereses similares".

Gómez de Erice, por su lado, se esperanzó con la flexibilización de estos porcentajes en el debate final. Representante del kirchnerista FUC, que agrupó a varios partidos, admitió que sin modificaciones su agrupación podría desaparecer. No obstante, se pronunció a favor de transparentar el financiamiento (el proyecto desestima aportes de privados e iguala lo que reparte el Estado) y de regular a los partidos.

Patricia Fadel, diputada nacional por el justicialismo, explicó que ese porcentaje es para que "los partidos no se usen con fines prebendarios", así como para fortalecer los partidos políticos. "Imagino que el porcentaje es algo que va a cambiar porque se necesita mayoría especial para aprobar este proyecto", apuntó Jorge Albarracín, diputado nacional cobista. El presidente mendocino de Confe, Juan Carlos Jaliff, cree que la enorme proliferación de partidos "atomiza la representación política"

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