La reforma política ya abrió la lucha por el control del peronismo

Para los disidentes, el desafío pasa por encontrar una figura capaz de liderar un polo opositor al kirchnerismo. Duhalde y Das Neves anticiparon que darán la pelea. Pero otros desconfían de las nuevas reglas y no descartan ir por afuera del PJ.
Una vez más, Néstor Kirchner marcó la cancha y aceleró los tiempos de la definición. Con el proyecto de reforma política que anunció la Presidenta esta semana, los peronistas largaron la lucha por el control del PJ de cara a las elecciones de 2011.

"¿No es que estamos muertos? ¿Que nos encerramos en la caja? Ahí tienen: primarias abiertas. No hay dedo y ni aparato que valga. Que ahora vengan y nos ganen si pueden", se envalentonaba uno de los funcionarios de mayor confianza del matrimonio presidencial en un pasillo de la Casa Rosada.

Pero el resto del peronismo -los disidentes declarados y los críticos solapados- también conoce demasiado a Kirchner. Y sospecha que detrás del auspicioso título del proyecto oficial presentado esta semana por la Presidenta ("Ley de la democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral") se oculta la intención de facilitar la continuidad de los K después de 2011.

Más allá de la discusión legislativa, muchos admiten que, aún con reformas, es muy posible que el proyecto se apruebe. Entonces comenzará el tiempo de descuento para ver en qué vereda se para cada peronista.

Si perciben que a Kirchner no le alcanza con su voluntad, gobernadores, intendentes y caudillos distritales deberán evaluar el momento para dar el salto antes de las primarias (Acompañar hasta la puerta del cementerio y Apostar siempre por el caballo ganador son dos máximas del peronismo). Y entre ellos, habrá que ver quiénes se animan y les da el cuero para pararse "en el centro del ring", para usar la terminología de Aníbal Fernández. No sobran nombres.

Carlos Reutemann, el hombre al que la mayoría del PJ miró después de junio, aparece apichonado en Santa Fe. Hace semanas que ni siquiera les atiende el teléfono a los dirigentes que más lo alentaban en su proyecto presidencial. Ese vacío sacó al ruedo a Eduardo Duhalde que no puede menos que coincidir con las líneas generales de un proyecto que ayuda al fortalecimiento del bipartidismo por el que viene bregando.

El otro dilema es si conviene dar la pelea interna por la candidatura del justicialismo o lanzarse ya mismo al armado de una fuerza nacional independiente que pueda atravesar las primarias y disputar con chances la general.

Sólo Duhalde y Mario Das Neves confirmaron a este diario que están dispuestos a enfrentar a Kirchner en la eliminatoria del PJ. Solá y Rodríguez Saá prefieren analizar el escenario con cuidado antes de decidir el mejor camino.

Encontrar una única figura que aglutine a los descontentos sigue siendo el gran desafío de los disidentes. Y su ausencia, el regocijo de Kirchner.

"Desconfío de la generosidad. Hay que revisar bien ese proyecto para ver dónde nos quieren cagar", se le escuchó a Das Neves. El chubutense se encerrará este fin de semana con sus diputados y senadores para repasar con lupa el proyecto. Jorge Busti hará lo mismo en Paraná con los juristas que lo ayudaron en la reforma de la Constitución entrerriana.

Otros ya hicieron su primer diagnóstico. Desde San Luis, Alberto Rodríguez Saá calificó de "impresentable" el proyecto, arriesgó que esconde "un pacto entre Kirchner, Duhalde y Cobos" y bramó que "es ridículo que el usurpador del peronismo (así llama a Kirchner) ponga las reglas y controle la interna".

Felipe Solá apunta que "hoy la gente vota más a las personas que a los partidos" y afirma que Kirchner pasó de despreciar al PJ y la UCR a querer "recuperar su prestigio de prepo" y convertirlos en "cancerberos de la voluntad popular".

Francisco de Narváez cree que el proyecto es "la reacción de un león herido" después la derrota y divisa una venganza personal cuando se prohibe la contratación de propaganda en radio y TV por fuera de los espacios gratuitos distribuidos por el Gobierno. Ramón Puerta observa que la ley mantendrá las listas colectoras y espejo a nivel provincial y municipal por lo que "el poder de disciplinamiento de la caja se mantiene intacto".

Todos coinciden en que no tiene sentido una reforma que no comience por la boleta única y el voto electrónico y que le saque el control de las elecciones al ministerio del Interior para pasarlo a un organismo autónomo. Reclamos que se repiten fuera del justicialismo.

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