La reforma del 221 no pasa el filtro y se frenará hasta julio

El proyecto aún no puede salir de la comisión y para que la gente lo vote en junio debería ser aprobado por las dos cámaras la semana que viene.
El oficialismo no obtuvo, finalmente, el despacho para tratar el proyecto de modificación del artículo 221 de la Constitución (que fija las mayorías necesarias para cualquier modificación de la Carta Magna) y la reforma propuesta por el Ejecutivo volvió a quedar sin tratamiento por segunda semana consecutiva y por lo tanto la iniciativa está muy cerca de caerse ya que la aprobación legislativa debería estar antes del viernes 29 (30 días antes de las elecciones), cuando vence el plazo para que el Gobernador convoque al referéndum.

Por lo sucedido ayer, los justicialistas tendrán que dejar pasar una semana más para conseguir el despacho de la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales, pero es poco probable que lo logren.

Para entonces, también deberían haber logrado un consenso generalizado entre los senadores debido a que, cuando de la Constitución se habla, se requiere de una mayoría de dos tercios tanto para su tratamiento como para su aprobación. Y a la vez tener asegurada la aprobación de la Cámara de Diputados para el día siguiente, lo que a priori parece más difícil aún porque el panorama parece ser más áspero que en el Senado.

Aunque el presidente del bloque oficialista, Luis Ruzo, dice tener confianza en que lograrán el acuerdo requerido antes de que venzan los plazos legales, lo cierto es que la oposición en general no quiere que la reforma del 221 se ponga a discusión tan pocos días antes de las elecciones por considerarla una medida oportunista. "Estamos hablando y creo que no estamos lejos de poder sancionar ese proyecto", afirmó Ruzo.

Sin embargo, la idea de flexibilizar la norma (se quiere pasar del apoyo de la mitad más uno de los empadronados al de la mitad más uno de los que asisten a votar como requisito para reformar la Constitución) no cuenta con el apoyo de todos los partidos mayoritarios.

En principio, y en consonancia con lo que vienen manifestando desde hace años, el Partido Demócrata se opone a la reforma integral y propone discutir los cambios constitucionales de manera parcial. Ese fue el pie que necesitó el Frente Cívico Federal -formado por cobistas, UCR y ARI- para patear la discusión hasta pasado el proceso eleccionario.

El nuevo Frente se ha convertido en la primera minoría en ambas cámaras y, por ende, tiene el poder para posponer el debate en el que se definen -de antemano- "reformistas" pero que ahora desestiman por considerar que el gobernador Celso Jaque ha enviado el proyecto con un fin puramente electoralista.

Aunque en el Senado el radicalismo estaría dividido debido a que el radical Mauricio Suárez es autor de un proyecto para cambiar el 221, los números no serían favorables para el justicialismo debido a que se necesitan 26 votos para su tratamiento y aprobación.

Por otra parte, los legisladores cobistas no han olvidado que, hace dos años, los justicialistas se negaron a tratar la idea de Julio Cobos de limitar la reelección de los intendentes en la Constitución porque se aproximaba el comicio de octubre y lo aprobaron un mes después de la votación. Como consecuencia, recién en esta elección ese proyecto se pondrá a consideración de la ciudadanía.

Con tanto en contra, al menos hasta julio, el anunciado entierro de la reforma del 221 es casi un hecho.

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