"Si hay reforma, nos opondremos a la reelección"

Frente del Pueblo Unido. Candidato a senador: Roberto Palina. El secretario general de la Fotia pone blanco sobre negro para narrar su vida, pero apela a los matices para hablar de la política
Cuando abandona el papel de político, Roberto Palina sólo habla en términos de blancos y de negros. Se apena visiblemente cuando recuerda la trágica muerte de sus padres, ocurrida hace cinco años, durante la Semana Santa. Y se alegra notablemente cuando relata sus peripecias entre biberones y pañales para atender al pequeño Simón, su hijo de un año.

El secretario general de la Fotia también se revela agradecido. "Estar casado con una dirigente política me permitió democratizar las alegrías y las frustraciones de la política. Nancy es fundamental en mi vida personal y en mi vida política", confiesa. Al rato, la revancha le brilla en los ojos. "El dolor más grande de mi vida militante fue que me expulsaran de la UCR. Y lo hicieron porque promovía un acercamiento con el peronismo disidente, es decir, lo mismo que pretendían hace poco los que me expulsaron. No importa: la vida siempre da desquite", avisa.

Cuando habla de la vida, incluso, también aparecen los extremos. "Tuve muchos problemas de salud. De hecho, soy paciente transplantado de riñón", precisa. "Soy un agradecido de haber podido ayudar a mucha gente con la que me identifico", manifiesta más tarde.

Cuando tiene que hablar de política, en cambio, los matices se cuelan en el discurso y lo copan. Incluso, en lo referido a los recuerdos. "Mi papá me afilió al radicalismo en el 82. Digamos que llegué a la UCR de forma no ortodoxa: él llenó la ficha y la firmó por mí", cuenta, risueño. Pero ahí nomás despeja toda duda. "Soy radical de toda la vida. No tengo otro partido que la UCR ni ninguna militancia más que la del radicalismo. Espero que el partido abra las puertas a la reconciliación", notifica.

Pasado y presente

La vida política y la vida sindical están unidas indisolublemente en la historia de Palina. Oriundo de Juan Bautista Alberdi, comenzó a trabajar en el ingenio Marapa como técnico mecánico industrial apenas egresó del secundario. A los 30 años se fue a Santa Bárbara, y desde 1987 es secretario general del gremio del ingenio homónimo. De ese año data, incluso, uno de los recuerdos que destaca durante la entrevista con LA GACETA. "La Fotia fue el primer gremio que cortó una ruta: fue en 1987, cuando reclamó la reinstauración de las paritarias libres para fijar los salarios de los trabajadores del azúcar", rememoró.

Hoy, las cosas no han cambiado. "Un día en mi vida comienza temprano, con el desayuno y la lectura de LA GACETA. Después, toda mi tarea social, gremial y política se desarrolla en la Fotia, de la que soy secretario general, a la vez que presidente de la Obra Social", detalla.

Allí también, asegura, se forjaron los proyectos que quiere llevar a la Cámara Alta. "Es en el contacto diario con los trabajadores que surgió la iniciativa de bajar en cinco años la edad para jubilarse. Y es en la inseguridad que ellos padecen a diario que postulamos la necesidad de que baje la edad de la imputabilidad de los menores a los 16 años, y que sus padres sean penalmente responsables", manifesta.

Según el parlamentario, es también de las bases desde donde provino su decisión de alinearse con el oficialismo en 2008, luego de haber sido reelecto legislador por la oposición en 2007.

Ida y vuelta

"Hubo un acercamiento con José Alperovich porque había una mayor madurez política de la gestión. Y sumarme al bloque de Tucumán Crece me permitió lo que me estuvo vedado desde la oposición: convertir proyectos en leyes. Por ejemplo, para que Tucumán celebre el año que viene el Bicentenario del nacimiento de Juan Bautista Alberdi. A la vez, fue sancionada la ley por las cual el Estado se hace cargo del traslado de los obreros golondrina. Y, nada menos, la llamada Ley del Transplante Hepático, para que se monte la infraestructura en los hospitales públicos y cualquier ciudadano pueda atenderse allí. Hoy se cumple a medias: el Estado costea los gastos y los transplantes se realizan en sanatorios privados", enumeró.

"El alejamiento del alperovichismo, ahora, se debe a que decidí postularme y disputar mi propio espacio político. Tengo mi propia plataforma y encontré grandes coincidencias con Parajón, con quien venimos de la UCR y del Movimiento de Trabajadores Radicales. Somos opositoción de de centro izquierda y conformaremos unibloques en el Congreso", define.

La condición de opositores, aclara el sindicalista, no impedirá que apoyen las iniciativas que vayan a beneficiar a Tucumán en materia de coparticipación federal y de defensa de las economías regionales. "También vamos a rechazar las normas que atenten contra los intereses de los tucumanos. Así lo hicimos cuando (Eduardo) Duhalde, como presidente de la Nación, quiso derogar las barreras arancelarias para beneficiar la importación de azúcar de Brasil, en una sesión del Senado a la que no asistió Alperovich", puntualizó.

"No caben dudas de que somos opositores. Si el Gobierno impulsa una nueva reforma de la Constitución, presentaremos nuestra propia propuesta para rechazar la reelección indefinida", anticipó.

Ping pong

- Kirchnerismo: La primera gestión, bien. La segunda, muchos errores y poco diálogo.

- Alperovichismo: En la primera gestión mostró mucho trabajo. En la actual, ambición de poder.

- Una comida: asado criollo acompañado con empanadas.

- Una película: la saga de "El Padrino". Nunca vi nada igual.

- Preferencia musical: el rock nacional: Bersuit Bergarabat y Andrés Calamaro.

- Pasión futbolera: Boca y San Martín. "Tuve un fin de semana complicadito", confiesa.

- Un lugar de vacaciones. El sur de Brasil. Me gusta la playa si tiene aguas cálidas.

Detrás de escena

Merendó un café con leche con dos tortillas. Su teléfono celular está programado para no recibir llamadas, aunque si puede efectuarlas desde él. Solamente admite mensajes de texto.

70 minutos duro la entrevista en un bar del centro.

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