CON LA REFORMA EN MARCHA Avila propone realizar un cambio en la cultura judicial

El presidente del TSJ dijo que hay que escribir menos y habló de buscar nuevas formas de interactuar entre los abogados, la querella, fiscales y jueces.
"La reforma procesal penal es solamente un capítulo de la reforma integral a la Justicia", declaró el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Provincia, Angel Avila, en una entrevista exclusiva que mantuvo esta semana con NUEVA RIOJA, donde brindó detalles de la iniciativa de su autoría que ahora estudia la Legislatura.

Para el juez, "los Códigos de procedimientos se han convertido en laberintos y la Justicia siempre llega tarde, porque los juicios en algunos casos, superviven a las personas y esto no es Justicia".

Angel Avila, conjuntamente con el procurador general Claudio Ana, elevaron a la Cámara de Diputados un proyecto para introducir modificaciones en la administración de Justicia riojana.

En este sentido, aseguró que "la forma de funcionamiento de nuestra Justicia corresponde a cánones del siglo XXVIII o IXX" y sugirió que "las reformas debieron comenzar a operarse a principios del siglo pasado", aunque reflexionó que "hay mucha resistencia al cambio".

Avila reconoció que "la gente trabaja mucho en la Justicia, pero no da respuesta porque está atada las formas", en ese sentido se mostró partidario de "una Justicia más ágil, dinámica y transparente, que se acerque a la gente y que sea más simple".

"Tenemos casos de expediente que tienen más de 5 mil fojas, cuando teóricamente estamos en un sistema oral en el que el expediente no tendría ni que existir", remarcó, a la vez que consideró que "la oralidad (del sistema vigente) no es tal". "Estamos en medio de dobles discursos y medias verdades porque mientras proclamamos este sistema, supervive un sistema escrito, propio de la Edad Media", disparó.

Justicia Penal

Para el magistrado, "la Justicia Penal es el termómetro de lo pasa porque allí ocurren los casos más resonantes, los que generan mayor interés en la opinión pública, y a la vez son los que la sociedad les da mayor trascendencia".

Por ello dijo que "ocurrido un fenómeno, la Justicia Penal tiene que actuar en el marco de la eficiencia y respetando las garantías individuales. A la gente le interesa que se investigue bien, que se procese y se castigue al culpable de cometer un delito", enfatizó .

Pero el juez sostiene que "no todos los casos necesitan de una sentencia condenatoria" aunque sí "de una respuesta del poder político estatal, porque la gente se conmueve cuando los hechos se repiten porque, los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra y esto tiene un efecto disuasivo en la comunidad, que sirve de ejemplo de que los mecanismos no funcionan" cuando las conductas no son sancionadas.

"Estamos pensando en otro tipo de Justicia Penal para salir de este atolladero", reconoció Avila al culpar de muchas de las falencias de la Justicia a los trámites actualmente en uso, los que no descarta que en muchos casos sólo persiguen el objetivo de "embarrar la cacha".

Por ello, cree que el proyecto las modificaciones que impulsa apunta a lograr un sistema judicial "transparentes y con reglas claras".

En este sentido, indicó que "uno de los mecanismos que queremos habilitar mediante la reforma son los juicios directos para los casos de flagrancia, cuasi flagrancia o cuando exista prueba suficiente", lo que según su análisis permitiría tener juicios finalizados en 10 ó 30 días, como ocurre en Francia o España.

Según su tesis "no todos los casos son iguales", porque "hay hechos simples con investigaciones complejas y también hechos graves con investigaciones muy simples".

Asimismo, el juez sostiene que hay un vicio es el de la forma y defendió un régimen donde sea posible suspender el proceso en determinados casos. "No todos los hechos tiene que tener una sentencia condenatoria, y de ser así no tendríamos la posibilidad de dar respuesta suficientes", subrayó.

Avila enfatizó que hay que poder "recrear formas, cuyo objetivo sea el de reparar el daño, bajo ciertas condiciones" y comentó, a modo de ejemplo, que en Francia se instrumentó una modalidad entre los vecinos que es la de pedir disculpas.

Recursos

Respecto a los recursos de los que dispone la Justicia provincial el juez se mostró a favor de poder racionalizar los recursos económicos y el personal con los que hoy cuenta.

Aún así, manifestó que en el caso de los jueces "es difícil integrar los tribunales en el interior" y por eso en la reforma propuesta a la Legislatura "también está la posibilidad de la unipersonalidad en los fallos, lo que generará también una sana competencia entre los jueces". Y añadió que "lo que hay que hacer es organizarse, todo depende de las personas, que sean proclives al cambio, con el objeto de mejorar el servicio".

Por otra parte, el presidente del máximo tribunal de la Provincia aclaró que "no necesitamos más jueces decimonónicos, que sean dependientes de la burocracia y de la organización, que son los dos vicios que tenemos en el sistema" actual, e indicó que si esto sucediera frente a una eventualidad como el paro de empleados judiciales que afectó el trabajo de los tribunales en años anteriores, los jueces deberían haber continuado con su labor sin afectar el servicio de Justicia.

"Muchas veces se habla de la dependencia de la Justicia con el poder político y esto no es así. En 2007 de mil casos que resolvió el Tribunal Superior de Justicia, solamente cinco tenían alguna vinculación con casos de la política", remarcó para diferenciarlo de las otras dos dependencias que considera como factores de demoras en la tramitación de las causas en los distintos fueros.

El juez Angel Roberto Avila criticó también a quienes sostienen que el Sistema Acusatorio es compatible con los regímenes totalitarios, y lo defendió como "el sistema que más se compadece con el sistema democrático", ya que se viene aplicando desde la época del imperio Romano y se ratificó con la ordenanza penal de 1878.

Además, informó que "el modelo tiene una versión más moderna que es el adversarial, como un nuevo ingrediente o una nueva generación del mismo, porque la aplicación del sistema acusatorio formal solamente no sirve, porque tampoco brinda respuestas".

En este sentido reivindicó que "hay que cambiar la cultura jurídica". Dijo que "hay que dejar de escribir" y que "el juez deje de elaborar bibliotecas y pare de citar y citar, porque hacer Justicia es dar a cada uno lo suyo y esto no significa engrosar las bibliotecas".

De esta manera indicó que "hay que poner en marcha un cambio cultural que hay que aplicar y adaptarse a los ciclos de cambio". "Nosotros solamente hemos tomado la computadora en este proceso y eso nos ha servido para alargar todo porque se instrumenta el copiar pegar, copiar pagar para todo".

Estructuras

El juez Avila es partidario de cambios que también involucran modificaciones en la actual estructura judicial porque afirma que "ninguna reforma replicando estructuras anteriores, como se hizo siempre".

Describió que "de seis mil hechos denunciados el año pasado resolvimos solamente 30, ó sea un 0,5 por ciento de las demandas que se plantean. Eso quiere decir que el restante 99,5 por ciento de los casos están colapsando el sistema".

"Estos son indicadores de un modelo que está agotado y obsoleto, y que a la vez advierte que hay que buscar nuevas formas de interactuar entre abogados, querella, fiscales y jueces", analizó.

Por esos sostiene que "aún cuando triplicáramos el números de juzgados que actualmente existen y sostenemos el modelo llegaríamos al 1,5 ó al 2 por ciento de los casos y esas no son mejoras para la Justicia".

En ese sentido admitió que "hay que pensar distintas alternativas a seguir" e insistió en que "no en todos los casos tienen que seguir el mismo trámite, con juicios orales para todos, no se va a poder dar soluciones a nadie. Kilos de papel, lo único que hacemos es resentir los cimientos de los tribunales pero eso no es Justicia", disparó.

Para el cambio, el Presidente del TSJ sostuvo que le gusta el modelo chileno, sistema que estudió y analizó en algunos procesos y concluyó que "es eficiente y dinámico, no tan solo en lo penal, sino también en lo laboral y civil".

Usó la palabra "hipocresía" para caracterizar el actual porque evaluó que "no pudo haber habido nunca un sistema oral eficiente con un edificio que poseía una sola sala de audiencias, que sólo se usaba para actos protocolares" y valoró que "no hace falta escribir tanto".

Dijo que "interactuar es otro cambio que hay que dar" y en este sentido analizó que "hay que tener edificios adecuados para ello con una arquitectura que respete los principios de la organización judicial" aunque para ello consideró necesario "definir primero qué tipo de Justicia queremos para recién poder levantar los edificios".

En la modernización de la Justicia, Avila sostuvo que sólo se incorporaron tecnologías informáticas a la rutina laboral, pero lo consideró insuficiente e indicó que hay que avanzar con "modelos de organización y capacitar a los funcionarios con esos nuevas formas".

Reflexionó que el desafío de la Argentina es poder cambiar, "no solamente apostando al aspecto normativo", y ratificó que "el proceso de cambio ya se ha iniciado en otros ámbitos y nosotros no podemos detenerlo".

No obstante, el juez requirió "un mayor acompañamiento de los abogados" del fuero local para poder completar el esquema.

Presupuesto

Respecto al presupuesto destinado a la administración de Justicia, Avila consideró que los montos no han variado en forma significativa desde el 2004, pero dijo que basta con optimizar el gasto y reorientar partidas para hacer una mejor utilización de los recursos disponibles.

En tal sentido dijo que en los últimos ejercicios "el gasto fue mayor en bienes de uso que de capital".

Asimismo informó que en el año 2007 se sobró plata de lo presupuestado para el funcionamiento del Poder Judicial y hubo que devolver el dinero.

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