Reforma bonaerense: Kirchner busca atornillar al aparato del peronismo

Por: Eduardo Aulicino

Néstor Kirchner transitaba el jueves horas difíciles --las previas a la derrota en Diputados que tradujo la caída de junio--, pero no dejaba de atender otro tema vital para sus planes del 2011: la reforma electoral bonaerense. Volvió a llamar a La Plata y se comunicó con un hombre de peso en la Legislatura para garantizar que las internas abiertas de la Provincia se realizarán el mismo día que las primarias nacionales. Poco después, se modificaba el proyecto con los pedidos de Olivos, para cerrar el camino a los jefes del poderoso aparato del PJ que especulan con no atar su juego local a la suerte del ex presidente.

La interna provincial debe resolver las candidaturas para cargos locales: gobernador, legisladores, intendentes y concejales. Allí juegan su capital los jefes territoriales. Cuando los candidatos nacionales arrastran hacia arriba, buscan atar su vagón a esa locomotora. Pero cuando es al revés --y ese es el pronóstico más difundido en el caso de Kirchner--, conviene desengancharlo. El ex presidente ya había advertido que algunos peronistas bonaerenses piensan esto último, y operó con rapidez.

El senado bonaerense había aprobado hace diez días un proyecto de reforma que establecía internas abiertas, simultáneas y obligatorias, pero le concedía al gobernador el poder para fijar la fecha. La ley nacional, en cambio, determina que las primarias deben realizarse el segundo domingo de agosto previo a los comicios generales. Para evitar un desfasaje, Kirchner metió presión: la iniciativa bonaerense fue modificada en Diputados de la Provincia, para copiar exactamente la fecha nacional, y en los próximos días sería convertida en ley por el senado bonaerense.

Daniel Scioli ya había enviado su señal: hizo saber que no estaba en sus planes convocar a elecciones desenganchadas de la primaria nacional y, de todos modos, sus allegados indicaron que se trataba de un proyecto atado a la dinámica de la legislatura provincial. El jefe de gabinete, Alberto Pérez, se encargó de explicar públicamente que era imposible pensar en un horizonte de cuatro elecciones seguidas, nacionales y provinciales, en pocos meses: dos elecciones internas y dos comicios generales. "Unificar es lo único racional", dicen sus voceros.

Pero en política, mejor que las promesas son las garantías escritas. Por eso, Kirchner decidió actuar desde que trascendieron los primeros proyectos bonaerenses. Uno de ellos impedía de manera directa realizar internas nacionales y provinciales el mismo día, sencillamente porque debían hacerse con distintos padrones. No prosperó. Sí, en cambio, caminó el texto que llegó a ser aprobado en el senado bonaerense, fue modificado el jueves por los diputados y debe ahora dar el último paso en la cámara alta para convertirse en ley.

Kirchner habló del tema con Alberto Balestrini, vicegobernador y jefe del PJ provincial. Se comunicó con algunos diputados provinciales y, en particular, con el presidente de la Cámara, el peronista Horacio González. Y también mantuvo conversaciones con varios senadores. Fue un mensaje directo al aparato justicialista.

La reforma política se transformó hace rato en un tema central para el ex presidente. Y las urgencias en el Congreso Nacional y los cambios en la Legislatura bonaerense terminaron de afirmar la idea de una movida pensada exclusivamente para darle chances a los planes K con vistas al 2011. Esa escalada generó reparos, diferentes y matizados, en las variadas expresiones de la oposición, pero también malestar en sectores a los que contó muchos veces como aliados.

Algunas de esas facturas emergieron en los días de tensión que terminaron generando la derrota política más dura sufrida por el kirchnerismo en el Congreso. Las reformas electorales abren interrogantes sobre el papel del electorado independiente, que deberá votar obligatoriamente en las internas. Pero además, subsisten dudas sobre el comportamiento final del aparato del PJ bonaerense, ratificado por el ex presidente como su principal refugio.

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