Reflexiones bonaerenses

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, trata de rearmarse en vistas al 2011, pero no como precandidato a presidente de la Nación por el Justicialismo S.A., sino buscando su reelección como gobernador. ¿Cómo? Se preguntarán algunos distraídos. ¿No era precandidato a presidente?
Sí, lo era, tiempo pasado, pero después de la paliza recibida el 28/06 en las elecciones que perdieron ante los peronistas disidentes de Unión-Pro más los aliados pan-peronistas; y como Néstor Kirchner parece que decidió ser él "el candidato" del –proyecto kirchnerista- en el 2011, el "motonauta" decidió bajarse de la pre-candidatura presidencial e intentar la reelección a gobernador que no le va hacer nada fácil.

Por eso, trata de rearmarse con lo que puede, y uno de los beneficiados es el Movimiento Evita (uno de los sectores resucitado para este nuevo armado), que se reposiciona en el gabinete de Scioli: el ex secretario de Derechos Humanos, Edgardo Binstock, que será designado al frente de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones (me pregunto, ¿cuáles serán los antecedentes de este buen señor para estar al frente de un área tan especial y problemática?), un área que pasará a depender del Ministerio de Desarrollo Social. Además, Binstock tiene excelente relación con el flamante ministro de Desarrollo Social, Baldomero Álvarez, uno de los pocos intendentes del conurbano bonaerense que fue "fiel" al proyecto de los Kirchner.

Binstock es uno de los referentes del movimiento piquetero que lidera Emilio Pérsico, y actualmente integra el gobierno bonaerense. Desde enero se desempeña como subsecretario de Políticas Territoriales, bajo la órbita del jefe de Gabinete, Alberto Pérez. Allí se encargaba de coordinar programas de inclusión social para sectores marginados, especialmente en villas y asentamientos (con el aumento de la pobreza y la indigencia, tan bien no le fue). Ahora sólo falta que Daniel Scioli acuerde con los sectores de Luis D'Elía y Depetri y tendrá al menos una fuerza de choque que sea funcional a los deseos del gobernador.

¿Pero por qué Daniel Scioli vuelve a apoyarse en los sectores que son irritantes tanto para la sociedad en su conjunto como para los justicialistas que aun estaban en el gobierno y ahora huyen hacia el llamado peronismo disidente?

Porque en el justicialismo de la Provincia cada día tiene menos apoyo y no le perdonan su "lealtad" a Néstor Kirchner (no las cúpulas, pero sí las segundas y terceras líneas). La "lealtad" de la que hablamos, que raya en el servilismo y a pesar de ostentar la jefatura del PJ Nacional, heredada de manos de Kirchner, días después de la derrota electoral, tiene en el "pejotismo" cada día menos consenso. A punto tal que tanto el "Momo" Gerónimo Venegas (jefe de las 62 Organizaciones Peronistas) como Eduardo Duhalde, se relamen, se frotan las manos, mientras tejen un real armado provincial y nacional donde están involucrados todos los sectores disidentes, llámense Reutemann, Das Neves, Busti, Schiaretti, De La Sota, Solá, De Narváez, los Rodríguez Saá, Puerta, el salteño Romero y muchos de los ex funcionarios "menemistas" que, recordando su pasado peronista, vuelven, todos juntos, y van por la cabeza de Néstor Kirchner y de muchos de sus colaboradores y funcionarios, entre ellos Daniel Scioli y Alberto Balestrini, este último titular del PJ bonaerense y vicegobernador de la Provincia, que se pronunció respecto de dos ex peronistas (según el) que se han pasado a la oposición.

A uno le despuntó que, si desea regresar al PJ, va ser bien recibido, y agregó que "por supuesto que lo voy a recibir", en tanto que al otro (Francisco de Narváez) lo trató de "no peronista" (parece que tiene el "peronómetro").

Alberto Balestrini le entreabrió la puerta al ex gobernador Solá y dijo que, si quiere volver al partido, "lo recibiría porque es un compañero", al tiempo que afirmó que de Narváez "no es peronista".

Esto lo dijo tratando de profundizar las diferencias que, aparentemente, fueron zanjadas entre dos de los líderes más fuertes de Unión Pro (dicen que gracias a la gestión de alguien que pisa fuerte en toda la Provincia y en el país, "el Negro" Duhalde), horas antes del acto realizado en el Club Atenas de la Ciudad de La Plata el pasado lunes 10, que reunió a todos los candidatos electos, los que no pudieron entrar, los que no conformaron parte de las listas, pero que están dentro de este espacio, a los militantes que trabajaron para el triunfo de la lista de Unión Pro en toda la provincia de Buenos Aires y que, de acuerdo a los discursos del Tati Mequievi, el "Momo" Venegas, Felipe Solá y Francisco de Narváez, se reafirmo que este es un espacio pluralista junto al Pro, Recrear y otros partidos aliados pero con una composición de peronismo muy fuerte.

Quien esto escribe conoce bastante el peronismo de la Provincia y, entre los 3tres mil concurrentes, había muchísimos "cuadros" militantes y dirigentes de las segundas y terceras líneas del peronismo; y si me preguntan: ¿el Peronismo-Peronismo dónde esta? Yo les diría que, hoy por hoy, Unión Pro es el peronismo de la provincia de Buenos Aires.

A pesar de todo, Alberto Balestrini arremetió que "para alguien que fue dos veces gobernador de la Provincia estar a la cola o detrás de alguien que no es peronista, pienso que es una situación incómoda". Parece que Balestrini no asumió aún la derrota y, como todos los que apoyan y apoyaron a Néstor Kirchner, no saben hacer una verdadera autocrítica y creen que aun le queda algo del peronismo que acompañaba el proceso hasta el año 2007.

Y sí, algo le queda: el 80 por ciento de lo peor del peronismo (que por suerte son pocos), algunas organizaciones de piqueteros avenidos a peronistas para completar los lugares vacíos del PJ usurpado, los que están presos de los planes "sociales" y de los "punteros" barriales (¿o debo llamarlos referentes sociales?), las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas, la organización H.I.J.O.S., algunos Borocoto ó Viviana Arcidiácono, senadora electa por Unión Pro en el 2007 que se pasó al kirchnerismo y se incorporó a la bancada del oficialismo en la Legislatura bonaerense; pero son muchos más los que se van que los que quieren quedarse.

Por todo esto, es casi justificable que Daniel Scioli trate de armar con lo que tenga a mano, que haga lo que pueda, como con su gestión al frente de la Provincia, que a pesar de su voluntarismo, ganas de trabajar, el "vamos para adelante", desde el gobierno nacional nadie lo ayuda y cada día que pasa la sombra de los patacones ó los bonos patrióticos se agiganta más y más, haciendo que más de uno temblemos recordando los hechos de diciembre de 2001, el corralito, el corralón y todo lo demás.

Ahora, me pregunto, ¿hasta cuándo la Argentina podrá seguir aguantando la pobreza estructural de un 40 por ciento y en crecimiento de los habitantes de este bendito país? ¿Hasta cuándo seguiremos los ciudadanos aguantando la corrupción estructural de nuestra dirigencia, sean estos políticos, empresariales, deportivos, periodísticos, de las fuerzas de seguridad, etc. etc.?

¿Hasta cuándo nos quedaremos viendo sin hacer nada como se deterioran los servicios de salud, educación, seguridad, contención a la niñez y la vejez? ¿Hasta cuándo seguiremos aguantando a una Justicia que no es tal porque cuando llega lo hace siempre tarde o, además de ser, se hace la ciega, la sorda y la muda?

¿Hasta cuándo seguiremos discutiendo si son 8961 los muertos y desaparecidos como dice la Conadep y la señora Graciela Fernández Meijide junto a otros miembros de esa comisión investigadora de los crímenes cometidos por la dictadura militar entre los años 1976 al 1983 ó los 30 mil que dicen algunas organizaciones de derechos humanos (para los terroristas), y nos olvidamos de las más de 13 mil victimas entre obreros, comerciantes, empresarios, gremialistas y miembros de las fuerzas de seguridad que fueron asesinados por las bandas terroristas ERP, FAP, FAR y Montoneros entre 1966 y 1983?

Son muchas preguntas y cada día encuentro menos respuestas. Sólo me queda por recordar esa frase que duele pero que es la verdad aunque nos duela…"Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen…".

Comentá la nota