El reflejo del trabajo de los catequistas siendo guías espirituales de los jóvenes hacia el camino a la fe

Haciendo un trabajo silencioso pero constante, los catequistas año tras año han sabido marcar el camino de los jóvenes para guiarlos hace la fe. De esta manera y en forma altruista, acompañado con un sentimiento de fe desempeñan una docencia espiritual volcando todo el conocimiento adquirido por medio de amplios esfuerzos personales y grupales.
En la Parroquia María Auxiliadora, se desempeña hace años el equipo de Coordinación de la Catequesis de Confirmación. "Equipo" guiado por el Padre Jorge, quien distribuye las tareas de aproximadamente 32 catequistas, y un alto grupo de auxiliares que instruyen a 200 chicos distribuidos en grupos de 20: "Esta es la primera vez que se da un equipo de coordinación, y como tal nos distribuimos las tareas y organizamos los grupos desde el comienzo de año con las inscripciones", expresó Elena Báez, quien es miembro del grupo de coordinación: "Ahora estamos teniendo alrededor de 200 chicos en los dos niveles, y además organizamos grupos de formación para los catequistas –quienes están en constante formación- que ingresan como auxiliares y hasta los que ya tienen más antigüedad".

María Auxiliadora abre las puertas a todos los chicos de la ciudad, debido a que como bien ha expresado Elena: "No se les puede decir que no", expresando estas palabras con total responsabilidad en la tarea que desempeña, agregando además: "Como la parroquia es grande abarca muchas comunidades, y es más flexible en ese aspecto, por lo que vienen chicos de todos los barrios no sólo del radio, porque son ellos los que vienen a inscribirse", demostrando de esta manera los jóvenes un interés por realizar la confirmación.

Catequistas

Pero quienes son estas personas que desempeñan este trabajo religioso con sentimientos puros y sin ningún tipo de interés. Para marcar una historia particular, que bien ha sabido abrir camino y tendencias renovadoras en la pedagogía aplicada hacia los niños, podemos nombrar a Elena Báez de 22 años, hoy miembro del equipo de Coordinación de la Catequesis de Confirmación de la Parroquia María Auxiliadora, pero quien ha ingresado como auxiliar con tan sólo 16 años por un impulso de querer transmitir a los chicos la palabra de Dios de una manera renovada –sin perder las costumbres, el respeto y la seriedad que el tema amerita-.

"El llamado a Dios lo tuve hace 7 años, cuando yo hacía la confirmación. No te voy a negar que como todo adolescente vine obligado", corrigiéndose ella misma en forma rápida: "No se si obligada, pero no tuve mucha predisposición durante el primer año – aclarando que mucho depende de cómo hace llegar el mensaje el catequista-, pero el segundo año me lo tomé muy en serio, y mi catequista fue quien me ayudó a discernir lo que yo quería hacer, y eso era justamente enseñar catequesis.

Y a raíz de esa incomodidad de cómo enseñaba un catequista yo tomé el valor y dije "Yo puedo cambiar esto", porque la metodología no me gustaba y lo que quería era de alguna manera sacar eso y buscar gente joven", expresó Elena.

Y con total entusiasmo renovador, a los 17 años emprendió la enseñanza: "el primer año yo era la única persona joven con 16 o 17 años, y me costó muchísimo iniciando como auxiliar –aclarando que todo aquel que ingresa lo hace como auxiliar, y tras el lapso de un año aproximadamente recién se le da un grupo a su cargo- y aprendí muchas cosas, investigando, leyendo y por sobre todo poniéndole muchas ganas.

Y al año siguiente me dieron un grupo, no negando que me costó mucho por la poca diferencia de edad con ellos, pero siempre estuve en mi posición de catequista. No se si fui precursora, pero era la más joven".

Dedicándole gran parte de su vida a la catequesis, Elena como los otros integrantes del grupo realizan otras actividades particulares =además por su puesto de tener una vida privada.

Ella en particular, es profesora de Cultura Religiosa en el Colegio Don Bosco, y estudiante de una carrera universitaria: "Nosotros valoramos el tiempo que dedican todos los catequistas: "Su tiempo es de oro", porque en los tiempos que vivimos es muy difícil conseguir gente que ayude. Por eso se valora mucho a las personas, porque dedican parte importante de su vida a la iglesia", comentó, agregando además: "El catequista viene por amor a Dios, y por el compromiso que tuvo y lo que hacemos es guiarlos a la fe a los chicos".

Es por eso que desde el grupo de coordinación en forma silenciosa pero constante, le dan la posibilidad al catequista de poder conocer y aprender más dinámica, y llegar a los chicos de otra "manera", buscando entonces poder cambiar la metodología de enseñanza en los mismos catequistas, para que estos a su vez, puedan volcar todos sus conocimientos con más dinamismo y sencillez a los chicos, aclarando que la estructura y los temas de la catequesis no cambia: "Lo que cambia es la forma de llegar al chico".

Comentá la nota