Reestreno nostálgico

Por: Ricardo Kirschbaum.

El lanzamiento de Duhalde ha sido el último "acontecimiento" del año. Esta decisión parece más producto de un desafío personal que el de una empresa colectiva del peronismo. Y la revelación de sus hipotéticos ministros fue una remake nostálgica.

Los índices de aceptación popular no son generosos con casi todos los que están en el candelero. Basta con revisar la encuesta que hoy publica Clarín. Macri, por ejemplo, se ha hundido en la consideración popular, tras el rosario de errores que ha cometido en el manejo de su gestión.

Sin embargo, esas mediciones son sólo una fotografía del oscilante humor público. Pero cuando se perforan determinados pisos, es difícil retornar con éxito a la superficie.

A ese milagro apuestan Kirchner, Duhalde, Macri y algún otro que esté merodeando el gran barrio peronista. El afán de Duhalde de derrotar al político que él ungió también le juega una mala pasada: va al toro con rabia pero no encuentra, todavía, respaldo sólido. El silencio de Reutemann sigue siendo la incógnita mayor pero hay indicios de que, finalmente, el senador se definirá en abril. Ya se ha reunido con De Narváez, otro candidato que quiere jugar todo a pleno dejando a sus ex socios -Macri y Solá- en la banquina.

Como está claro, hay muchos candidatos y, hasta ahora, uno solo está decidido. Kirchner apuesta a esas divergencias para controlar al PJ y su candidatura, reservándose la carta de Cristina si es que su postulación choca con la realidad. Trabaja, tanto él como sus seguidores más fieles, agitando el "espanto" de lo que viene. Esa práctica consiste en repetir que la oposición es mucho peor que lo peor del Gobierno, inclusive su corrupción. Es una forma de polarizar y tratar de atraer a antiguos aliados que migraron ya bastante lejos de la vara disciplinaria del kirchnerismo.

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