El reencuentro Moyano-D´Elía al final sólo quedó para la foto

Se habían reunido a pedido de Kirchner para coordinar el acto en la Plaza. Una alianza difícil.
El secretario general de la CGT, Hugo Moyano, recibió ayer en la sede de Azopardo al piquetero oficialista Luis D´Elía para profundizar un entendimiento que se diagrama desde Olivos. El objetivo del ex presidente Néstor Kirchner es que el sindicalismo que acompaña al camionero y los movimientos sociales tejan una alianza que sea la base de sustentación del Gobierno y de su proyecto personal para 2011.

La reunión fue para coordinar la movilización que lanzada por la CGT para el viernes 20. Pero apenas media hora después la propia Presidenta le pidió a Moyano posponer la marcha. Y del resultado del encuentro apenas si quedó la foto.

El contacto entre Moyano y D´Elía luego de años de cruzarse públicamente tiene un alto impacto político. A partir de ahora, la pretensión de Néstor Kirchner es que actúen en forma coordinada para defender al Gobierno, pensando que el 10 de diciembre perderá las mayorías en el Congreso. En concreto, hay una estrategia que sobrevuela este entendimiento. "Tenemos que controlar la calle, de eso depende la gobernabilidad", les dijo un hombre del kirchnerismo.

Sin embargo, una de las interpretaciones del giro de la Presidenta hablaba del posible rechazo social que podría despertar una alianza entre los dos diritgentes.

D´Elía llegó acompañado a la CGT de otros dirigentes que forman la Central de Movimientos Populares (CMP), y del lado sindical estuvieron además de Moyano sus aliados Julio Piumato, Juan Carlos Schmidt y Omar Plaini, que son todos dirigentes de gremio pequeños muy alineados con el líder de la CGT.

Entre esos dirigentes y por más de una hora y media se empezó a tejer este acuerdo aún difuso. Moyano es un histórico dirigente de la burocracia sindical, mientras que D´Elía es un dirigente de base, que estuvo enrolado en la CTA y que hoy tiene su mayor anclaje en la organización social. Su Federación Tierra y Vivienda (FTV) cuenta con más de 20 mil personas y mantiene diferencias irreconciliables con el PJ.

Pese al escepticismo, D´Elía lanzó elogios. "Estoy muy orgulloso de visitar esta casa que hoy tiene un digno secretariado con Hugo Moyano a la cabeza, un hombre que sabe representar a la clase obrera y es muy importante que esta conducción esté cada día mas sólida y no es menos importante empezar a trabajar por la unidad de toda la clase". Y recordó que desde 1991 con Saúl Ubaldini al frente que no visitaba la CGT. Del lado sindical, también hubo piropos. "Con los movimientos sociales vamos a reforzar la voluntad popular", dijo Schmidt.

Uno de los hombres que trabaja al mismo tiempo en un entendimiento entre Moyano y Emilio Pérsico -que participó del lanzamiento de la corriente político-sindical del Camionero-, graficó ayer: "Kirchner cree que este es el momento de unir y es un acuerdo bueno para todos. La CGT tiene logística, y los movimientos sociales manejan territorio, tienen trabajo de base". En el grueso de la reunión también hubo tiempo para limar asperezas. D´Elía pidió disculpas al camionero por haberlo invitado a una asamblea piquetera en 2001 donde Moyano fue abucheado. .

El resto fue amable. Se tutearon y hablaron sin mostrar diferencias. "Vinieron con un objetivo y por un rato se olvidaron del pasado", se escuchó.

El intercambio de gentilezas cayó en saco roto apenas un rato más tarde. w

Había otro argumento de peso que reconocían ayer en despachos cercanos al de la Presidenta: la foto en la plaza con Moyano y D'Elía, en este momento, suma menos que nunca. No es por el rechazo que generan ambos en un segmento importante de la sociedad, al que el kirchnerismo parece dar por perdido. Si no porque iba a significar una defraudación, quizá definitiva, para sectores afines del centroizquierda y la CTA que el Gobierno se mostrara pegado a una manifestación en la que la ortodoxia sindical convocaba a defender "el modelo gremial vigente" contra la "izquierda loca".

Al mediodía de ayer Cristina lo tenía decidido. En ese momento, se comunicó con su marido y le dijo que había que suspender todo. Pero no les avisó nada ni a Moyano ni a D'Elía, que tenían previsto un encuentro para poco después. La idea fue dejar hacer.

"Que le quede claro a todo el mundo que lo podíamos hacer, que la maquinaria está intacta, pero que decidimos no hacerlo", resumió un operador kirchnerista.

Lejos había quedado la mañana, cuando el propio secretario general, Oscar Parrilli, se había ocupado de llamar a los intendentes del conurbano para que movilizaran su tropa para el acto. Era tiempo de guardarse para la próxima.

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