Redrado reposa, pero en el Gobierno dejó un debate sobre la devaluación

Redrado reposa, pero en el Gobierno dejó un debate sobre la devaluación
La verdadera historia sobre las presiones por un overshooting del dólar, que incluye a la UIA, economistas K y la Presidenta del Nación. Los ataques y defensas que vienen.
El ex titular del Central dijo que él frenó una devalución en 2008. El Gobierno le respondió a través del ministro de Economía, Amado Boudou: fue la Presidenta quien la frenó ante el pedido de empresarios. Destrás del cruce, se esconden historias en las que los economistas K propiciaron un salto en el valor del dólar.

Distendido, de lentes negros, Martín Redrado se refugió ayer en su núcleo familiar, luego de un mes y medio de fuerte enfrentamiento con el Gobierno, que concluyó con su renuncia del viernes a la titularidad del Banco Central cuando, en una conferencia de prensa, aseguró que el conflicto con el Gobierno se generó porque él le puso límites al Ejecutivo.

"No es la primera vez que pongo límites durante mi gestión", aclaró Redrado y detalló que "durante muchos años se trataron de hacer cosas: desde comprar YPF Repsol, pagarle al Club de París, colocar títulos compulsivos al sistema financiero o quitarle la independencia al Central modificando su Carta Orgánica".

Además, reveló que tuvo "presiones internas y externas a fines de 2008 para devaluar" que resistió porque creyó que "empobrecería a los argentinos". En octubre de 2008, Redrado fue blanco de críticas por parte de algunos sectores del Gobierno, que pretendía que el dólar subiera para recuperar competitividad.

Entre julio y octubre de 2008, el precio de la soja había caído más de 40% y los países de la región habían devaluado sus monedas. En Brasil, el dólar cotizaba a 2,30 reales, tras saltar 45% en dos meses, frente a un 7% que subió la divisa norteamericana respecto del peso en el mismo período (cotizaba a $ 3,27 y, para compensar la devaluación en Brasil, debía ubicarse en $ 3,60). Además, la inflación argentina más que duplicaba la de los socios comerciales. Entonces, la UIA, la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, y otros economistas K sostenían que la producción local se estaba encareciendo en dólares. Además, luego del fracaso del Gobierno en intentar recaudar más vía retenciones, un dólar más alto le permitiría al Estado compensar la caída en la recaudación por los menores precios internacionales.

"Hay que devaluar ya" dijo entonces en rueda de prensa el economista Vicente Donato, del Observatorio Pyme financiado por la UIA y Techint, frente a las importaciones de Brasil que castigaban a las pymes. Sin embargo, Redrado, convencido de que movimientos más bruscos del dólar acelerarían las compras de dólares, optó por una política gradualista. Ante la crisis financiera internacional y la consecuente fuga de capitales de toda la región, moderó la suba del dólar con intervenciones, que eran criticadas por economistas K que decían que así se "dilapidaban reservas".

La política de Redrado también era criticada por su efecto sobre los depósitos, ya que los ahorristas se refugiaban en el dólar, seguros de que, en algún momento, el Central tendría que corregir la paridad.

Los economistas K, como el actual titular de la Comisión Nacional de Valores, Alejandro Vanoli, recuerdan algunos redradistas, eran partidarios de un overshooting: dejar que el dólar se disparara para luego volver a vender dólares y estabilizar su cotización en $ 3,40 o más.

Quienes defendían está visión sostenían que así caería la demanda de dólares y habría más oferta porque reaparecerían los exportadores. Además, como la economía local ya había entrado en recesión, el impacto inflacionario del overshooting del dólar se esperaba que fuera nulo o ínfimo. La experiencia le dio la razón a Redrado.

Comentá la nota