Redrado emite gestos de mando, pero pierde el control del BCRA

La mesa de operaciones del banco recibe instrucciones del vicepresidente, Miguel Pesce

Raúl Omar Planes, un funcionario especializado en normas cambiarias que lleva sobre sus hombros más de 40 años de carrera en el Banco Central (trayectoria que incluye dos retiros por jubilaciones y sus respectivas recontrataciones), logró ayer a los 70 años convertirse en el nuevo gerente general del organismo, su más alta responsabilidad, en el marco de una designación cargada de simbolismo del momento que atraviesa la entidad.

Martín Redrado se mantiene firme al frente del banco, avalado por la Justicia (ver Pág. 5). Pero debió ceder parte del control operativo del Central al haberle quitado el viernes el directorio buena parte de los poderes administrativos que le habían delegado, aunque mantiene la potestad de designar personal. A ella acudió ayer para nombrar a Planes en reemplazo de Hernán Lacunza, un economista que desde hace casi diez años lo acompaña y formó parte de sus equipos en la Fundación Capital.

Planes es licenciado en administración y contador público, egresado de la Universidad de Buenos Aires, y estuvo a cargo de las subgerencias General de Operaciones y de Medios de Pago en momentos más álgidos que éste, cuando fue convocado a retomar funciones en 2002. "Es un pragmático experto en crisis. Va a hacer lo que le pidan, pero siempre que tenga convencimiento de que es absolutamente legal y no supone riesgos", lo describieron algunos de sus compañeros.

Su designación fue un movimiento "conciliatorio", según calificaron desde el entorno de Redrado. "Apeló a una figura histórica del funcionariado de la entidad para no agregar tensión con la reposición de «su» hombre en ese cargo clave para el movimiento de los hilos operativos", explicaron.

Pero, a su vez, debió mantener el esquema operativo que surgió de la reunión que el directorio del BCRA realizó el viernes y encabezara, en ejercicio de la presidencia, su vicepresidente, Miguel Pesce.

Función clave

Según el replanteo del organigrama de funciones allí definido (para quitarle a Redrado funciones que el mismo cuerpo antes le había delegado), el propio Pesce quedó como superior operativo de la mesa desde la que el organismo define sus intervenciones en el mercado, rol que asumió en persona.

Por esta razón, hoy tendrá a su cargo definir los términos de la tradicional licitación de letras y notas con que la entidad regula la oferta monetaria para dosificar la expansión del dinero que surge de la compra de dólares (ayer el BCRA adquirió más de US$ 80 millones en la plaza), aunque se descuenta que se apoyará en los técnicos de la línea para dar señales de "normalidad".

Los allegados a Pesce admiten que Redrado tuvo algunas señales amistosas. Pero no dejaron de observar otras que les parecieron provocadoras. "Es cierto que si sostenía a Lacunza ponía en aprietos a Pesce, porque a los gerentes los nombra o remueve sólo el presidente del BCRA, pero también que le quitó el puesto al recientemente nombrado subgerente general jurídico, Marcos Moiseeff, lo que parece una afrenta", dijeron.

Moiseeff es quien estaba a cargo de los litigios del Central contra terceros, pero había sido premiado el viernes, dado que algunos de los fundamentos que expuso validando el pago de deuda con reservas fueron recogidos en los considerandos del decreto con que la presidenta Cristina Kirchner intentó destituir a Redrado. Y, supuestamente, "el presidente no puede ir contra las decisiones de una reunión de directorio que no invalidó", señalaron.

Mientras Pesce tomó a su cargo algunas de las funciones operativas, Redrado, que había llegado temprano para "seguir cuidando y protegiendo las reservas que son de todos los argentinos", según dijo en un breve contacto que tomó con la prensa al salir a la mañana de su domicilio, consumió buena parte de la jornada en reuniones con sus asesores letrados. Hasta allí se acercaron para explicarle los alcances de la apelación aceptada por la jueza Sarmiento e informarlo del traslado a la fiscalía del doctor Marijuán de la denuncia penal presentada por el procurador general del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, por instrucción de la Rosada.

Pero mientras esté en vigor la medida cautelar de la Justicia, no habrá movimientos en el Fondo del Bicentenario, que mantiene su saldo en cero para creciente nerviosismo de los funcionarios del Ministerio de Economía.

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