Redrado se desmarca y apunta contra otras áreas del Gobierno

Redrado se desmarca y apunta contra otras áreas del Gobierno
El jefe del Central defiende su tarea y reclama bajar el gasto y contener las pujas salariales.
De las diecinueve carillas que empleó el Banco Central en describir el Programa Monetario 2010, cerca de once fueron para explicar, en forma autoelogiosa, cómo conjuró las amenazas irradiadas por la crisis financiera global. El resto del trabajo apunta a deslindar responsabilidades de por qué la inflación se ha transformado en la Argentina en un animal cada vez más difícil de domesticar.

En resumen, el Banco Central se hace eco de lo que opinan la mayoría de los analistas locales: que Martín Redrado y su equipo demostraron talento para amortiguar el shock externo e impotencia para frenar la inflación doméstica y cumplir con el artículo III de la Carta Orgánica del Banco Central: "Preservar el valor de la moneda."

El miércoles pasado, el Banco Central explicitó, quizás como nunca antes lo había hecho, sus inocultables diferencias y reparos hacia la política económica del Gobierno. Apuntó, naturalmente sin nombrarlas, hacia tres áreas del Gabinete: Economía, Trabajo e Industria.

Dijo que "no es concebible que el Banco Central obtenga resultados concretos" si otras áreas del Gobierno no se suman en el esfuerzo. Y para que no queden dudas, puntualizó: "Me refiero a la política fiscal, la política salarial, la política de competencia". Leyendo entre líneas éstas son las críticas:

Contra Amado Boudou, por la política fiscal: Redrado reclama que la tasa anual de crecimiento del gasto público se empareje con la de los ingresos tributarios. Hoy, la AFIP marca una suba anual del 12/13% mientras que el gasto se expandió a un ritmo tres veces superior. Por si fuera poco, Redrado teme que la extracción de 6.569 millones de dólares de las reservas (para el Fondo del Bicentenario) terminen impulsando aún más el gasto público.

Contra Carlos Tomada, por la política salarial: En el Central tiemblan cada vez que escuchan los aumentos que esperan lograr en 2010 los gremios más fuertes. También se inquietan ante la aparente pasividad que parece mostrar el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, frente a esas posturas. De Hugo Moyano para abajo, nadie habla de una suba salarial de al menos el 20%, un número que hace saltar todas las alarmas en el directorio del Banco Central.

Contra Débora Giorgi, por la política de competencia. Este palo es para la ministra de Industria. En el Central no comparten que el grueso de los planes de estímulos a las inversiones anunciados recientemente terminen favoreciendo, mayoritariamente, a las grandes empresas. Del cupo de $ 800 millones comprometidos en devolución anticipada del IVA y amortización acelerada de Ganancias, $ 500 millones fueron para las grandes y solo $ 100 millones para las pymes.

En septiembre, Redrado cumplirá su mandato al frente del Banco Central. Serán nueve meses en los que se pondrá a prueba cómo fluirá la creciente tensión entre un presidente del BCRA y un ministro de Economía. Un verdadero clásico.

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