Redrado cambió porque ya le habían tomado el pulso

Por: Pablo Wende

El mercado ya le había tomado el pulso a Martín Redrado. Con subas del dólar de dos centavos por día ( siguiendo muy de a poco la tendencia en otros países de la región), se hizo evidente el apuro de los inversores ( grandes y chicos) para comprar divisas y anticiparse al próximo incremento de la cotización.

«Queremos darle un poco de volatilidad al mercado, no hacerles todo tan fácil a los que se dolarizan», se escuchó cerca del despacho de Martín Redrado.

Sin el Central como vendedor, la fuerte demanda del mercado llevó con rapidez a la divisa hasta $ 3,39, 8 centavos por encima del cierre anterior. Y subirá más si el Central sigue sin aparecer, aunque en el gobierno no quieren que supere los $ 3,50. Muchos bancos en Wall Street consideran que no podrá resistir el embate y que la divisa terminará más cerca de los $ 4 a fin de año. En medio de estas especulaciones, apareció un componente que no existía en los últimos días: la incertidumbre respecto de lo que hará el BCRA de aquí en adelante.

De esta forma, aseguran en el equipo económico, continúa la «flotación administrada» de la divisa, pero acompañada por un nuevo concepto: la « volatilidad administrada». Esto es, dejar que la divisa se deslice con mayor rapidez, pero manteniendo el poder de fuego. Y esto vale para dejarlo subir más, pero también para bajarlo si es necesario. El recuerdo de mayo, cuando pasó de $ 3,22 a casi $ 3, sigue presente entre los inversores.

Claro que el «escarmiento» que ideó en aquel momento Néstor Kirchner contra los especuladores no duró demasiado: quienes compraron en aquel momento estuvieron un par de meses abajo, pero ya recuperados con creces por el incremento de las últimas jornadas.

«No queremos ser vendedores bobos de dólares», explicaban el fin de semana directores del BCRA cuando se les consultaba sobre la decisión de dejar apreciar muy lentamente al dólar. La respuesta a esa inquietud llegó ayer: quienes quieran dolarizar sus portafolios tendrán que pagar un precio mayor para quedarse con divisas.

La gran incógnita que queda flotando es hasta qué punto el Central conserva poder de fuego. Oficialmente, las reservas siguen por encima de los u$s 46.000 millones. Pero en realidad, ya están abajo de los u$s 42.000 millones. El resto son préstamos de corto plazo otorgados por el Banco de Basilea.

Ayuda

Aun considerando esta caída, Redrado sigue contando con recursos suficientes para enfrentar embates del mercado (tendrá una pequeña ayuda de AFJP que repatriarán divisas en los próximos días). Pero nadie sabe cuándo se frenará, o si se frenará esta búsqueda de dólares como único refugio.

A esta altura, es obvio que la decisión del gobierno de avanzar en la estatización de las jubilaciones acrecentó los temores de los inversores: en el mercado, la movida se leyó como una búsqueda desesperada del gobierno para evitar el default y como una violación de los derechos de propiedad.

Ayer, los bancos privados salieron a pagar 20% anual para evitar que se vayan los plazos fijos de los grandes inversores. Pero sólo tuvieron éxito parcialmente. La estrategia oficial es que se instale entre los inversores la percepción de que es más negocio una tasa elevada de interés en pesos que apostar al dólar.

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