Se redobla el ataque contra los medios

Por Adrián Ventura

El Gobierno siempre dijo que la ley de medios audiovisuales buscaría fomentar el pluralismo. Evidentemente, era una excusa para atraer los votos de izquierda y, básicamente, para enmascarar la pretensión de dominar a radios y canales. Ahora, la máscara se cayó: Juan Gabriel Mariotto, Jorge Capitanich, Manuel Baladrón y Eduardo Seminara, los cuatro miembros que propone para integrar la autoridad de aplicación, son fieles soldados kirchneristas.

En un organismo de siete miembros, con competencia para otorgar licencias y aplicar sanciones que pueden llegar hasta la clausura, el Gobierno se asegura la mayoría. Mañana vence el plazo para impugnar a los candidatos y, ayer, Silvana Giudici, presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, formalizó la primera de las observaciones contra Capitanich. La Justicia también será escenario de ese debate.

La propuesta del gobernador de Chaco no resiste el menor análisis. Como cualquier gobernador, pesa sobre él una incompatibilidad funcional. La ley de medios diseñó mal el organismo. La Constitución nacional prohíbe expresamente que un gobernador se desempeñe como diputado o senador y, por lo tanto, tampoco puede ser juez, presidente o integrante de un órgano del Poder Ejecutivo, donde está ubicada la autoridad de aplicación. Los constituyentes nunca imaginaron que fuera necesario prohibir cosas ridículas, que sólo una mente febril puede imaginar. Pero, además, Capitanich es vicepresidente del Partido Justicialista.

Mariotto, jefe del Comfer, reconoció públicamente haber tenido una radio trucha en la localidad de Temperley, hecho por el cual se hicieron dos denuncias penales. En junio último, fue candidato kirchnerista a concejal de Lomas de Zamora y, en septiembre -una semana después de que la Corte Suprema convalidara el acuerdo preventivo de acreedores de Cablevisión-, Mariotto rechazó la fusión de esta firma y Multicanal. ¿Puede esperarse que Mariotto sea imparcial?

Baladrón, diputado kirchnerista, preside la Comisión de Comunicaciones de la Cámara baja, y Seminara, que en junio último fue candidato kirchnerista a senador suplente por Santa Fe, fue elegido a dedo, sin el apoyo que la ley exige de la mayoría de las facultades de Comunicación.

El matrimonio Kirchner le ordenó a su tropa más leal atacar a los medios. Guillermo Moreno sueña con apropiarse de Papel Prensa, mientras que Capitanich, Mariotto y otros oficialistas fustigarán a los grupos de medios para obligarlos a vender. El Gobierno imagina un país sin medios críticos, con una sociedad adormecida y disciplinada.

Hoy, lo que está en juego no es sólo el derecho de propiedad, sino también la libertad de los ciudadanos de elegir los diarios, canales y radios para informarse.

Comentá la nota