Redefinir la noción de pueblo

Por Horacio González

La sabiduría de las disposiciones constitucionales es la de toda norma que regula actos de fuerza. Sin embargo, esas tenaces fuerzas "no normativas" nunca cesan de aflorar. El viejo ciudadano liberal racional está cada vez más sometido a actos de fuerza pulsionales e imágenes soterradas que remedan un "gobierno de las sombras" sobre el conjunto político de una nación.

En el proceso previo a las elecciones, hubo luchas de áspera condensación simbólica, que no descansan en la autodeliberación ciudadana, sino en un giro profundo hacia el cono de sombras de una sociedad que contiene maniobras no declaradas y complejas anomalías de vocabulario. No dejan de ser débiles los gobiernos a los que les atribuyen supremas potestades. Y dicen estar en el llano fuerzas que, sin embargo, poseen palabras decisorias de última instancia.

Si tuviera que decir qué estará en juego a partir de ahora -con los primeros resultados electorales a la vista- elegiría afirmar que se trata de redefinir la noción misma de pueblo argentino. Ni un pueblo empírico, sólo deseoso de manifestar una suma de necesidades primarias. Ni un pueblo trascendental, sólo basado en una épica sin ataduras fundadas en la existencia diaria. Ni un pueblo marchito, que habría que rescatar de supuestas prisiones coactivas. Ni un pueblo acomodado, enredado en un moralismo abstracto. Ni un pueblo sólo irrupcional convocado por una hipótesis redentora. Ni un pueblo disuelto en categorías de consumo y de clasificaciones comunicacionales.

Los votos que han obtenido pingües fuerzas políticas son el resultado de la lucha por símbolos profundos. Deberán medirse con la necesidad de renovar el proyecto fundador del pueblo-nación. El lenguaje apto para esa tarea hay que crearlo. Pero también subyace en numerosas voces pródigas. Porque la vida política está para desatar nudos reales imaginativamente. No para llamados imaginativos sin capacidad efectiva de redención.

El autor es sociólogo y director de la Biblioteca Nacional.

Comentá la nota