Los recursos humanos y el desarrollo local Por Sebastián Abella y Sergio Roses

Es sabido que en el mundo actual las personas más calificadas tienen mayores oportunidades en el mercado laboral.
De la misma forma, las empresas presentan mayores niveles de productividad y competitividad, cuanto más efectivas sean en el empleo de esos conocimientos y habilidades de las personas. Por todo esto, las comunidades locales ricas en capital humano tienen mayores posibilidades de desarrollarse y prosperar.

Así la disponibilidad y calidad de los recursos humanos o, de otra forma, el nivel promedio de calificación de una población local dada, constituye una ventaja comparativa; al igual que sus recursos naturales. Este factor direcciona las inversiones hacia las ciudades con mayor capital humano. El eje industrial Campana-Zárate demuestra cómo las empresas evalúan positivamente la disponibilidad de recursos humanos calificados en profesiones u oficios al momento de decidir una radicación industrial. Si bien las industrias necesitan de capacidades generales fácilmente transferibles, también requieren de competencias específicas que suelen ser más escasas; valorando así la disponibilidad de trabajadores familiarizados con las operaciones relacionadas con sus negocios.

Hay que destacar, sin embargo, que el capital humano no es el único factor ya que existen otros aspectos del proceso de desarrollo económico local que pueden revertir esas ventajas; entre ellos la infraestructura, el sistema impositivo y la burocracia administrativa; aspectos sobre los cuáles los gobiernos locales deben trabajar constantemente y con una planificación de mediano y largo plazo.

Volviendo al tema del capital humano, lo que sí es decisivo en el mundo que vivimos es la "capacidad de aprender" de una ciudad o territorio. El ritmo actual del cambio científico y tecnológico hace que para las empresas más importante que el conocimiento (que es éfimero) sea la capacidad de aprender. Así muchos estudiosos de los casos exitosos de desarrollo local se refieran a "regiones que aprenden" (learning regions) o "regiones inteligentes" (smart regions). En este sentido, las estrategias de formación de capital humano pueden evaluarse en función de si son defensivas u ofensivas. En el primer caso se procura reciclar la mano de obra, limitando así la destrucción de empleo. En otro orden, las estrategias "ofensivas" procuran formar, (educar, entrenar, capacitar) para crear empleo y mejorar la productividad territorial.

Por citar un ejemplo, cuando analizamos el fenómeno del desarrollo local de Curitiba (Estado de Paraná, Brasil), muchas veces nos detenemos en el muy eficiente sistema de transporte público (reconocido internacionalmente), pero existen numerosos ejemplos tanto en el Estado (estadual y municipal) como en el sector privado que explican este caso de desarrollo local exitoso. Entre ellos encontramos "Paranatec", que es una experiencia de articulación público-privada para el mejoramiento de la enseñanza técnico-profesional. Se trata de una sociedad civil sin fines de lucro, en la que participan diversos organismos (de orden nacional, provincial y local), procurando articular los esfuerzos del gobierno, las empresas y las instituciones de enseñanza, en materia de educación profesional.

La ciudad de Campana cuenta con una infraestructura educativa importante y un tejido productivo diversificado. Entendemos que la Agencia de Desarrollo es el ámbito adecuado para trazar el planeamiento estratégico de un desarrollo local sustentable, incorporando experiencias nacionales e internacionales exitosas, contemplando la realidad local y potenciando las posibilidades del mundo que vivimos.

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