Recuperen el decodificador

Recuperen el decodificador. Ahora el fútbol tiene su canal porno. Maradona ha invitado a los periodistas a una práctica bastante frecuente en la relación con el ídolo. El seleccionador puede sentirse sexualmente satisfecho.
Siempre hubo y habrá periodistas dispuestos a cumplir con su pedido, expresado cuatro veces en la noche montevideana. No haber abandonado masivamente esa conferencia de prensa ante semejante falta de respeto, no haberlo dejado solo con su resentimiento es una muestra más de esa sumisión. Razones como el temor a perder el trabajo, el morbo ante la frase matadora o la falta de conciencia colectiva convalidaron el vuelco del DT. Que ningún colega haya salido inmediatamente a respaldar a Juan Carlos Pasman habla mucho más de nosotros que de Diego. Minutos más tarde, Pasman tergiversó las sensatas declaraciones de Verón para ponerle pimienta a su pregunta. Así funciona la máquina. Con la injusticia que conlleva cualquier generalización, el periodismo deportivo en la Argentina está mal conceptuado. Déficit de formación, un multimedio dominante que unificó estilo y, sobre todo, la obsecuencia con los protagonistas son los laureles que supimos conseguir. A hacernos cargo. Para futbolistas, dirigentes e hinchas, es mucho más fácil hablar de "los periodistas" que dar sus nombres propios. Sería bueno que empezáramos a identificarnos y resolver los asuntos entre las personas aludidas. La corporativa reacción de los jugadores en el festejo es entendible como desahogo. Demichelis lo planteó: "No me banco que digan que Messi no quiere jugar porque no canta el Himno". La mayoría reaccionó con clase. Están más acostumbrados a la crítica profesional y no la confunden con un agravio personal.

Por primera vez, Maradona recibe cuestionamientos sobre su trabajo. La angustiosa clasificación al Mundial no tapa sus problemas de liderazgo, su numeroso e incompetente cuerpo técnico, la interna con Bilardo, las convocatorias compulsivas, la confusión de los futbolistas y la falta de funcionamiento. Anteanoche, nobleza obliga, el equipo ejecutó correctamente su plan. Se defendió con orden y con la pelota. La inevitable consecuencia de su proyecto (mantener el cero a cero) fue atacar poco y mal. A mí no me gusta que la selección juegue así, pero es subjetivo. El fútbol es tan maravilloso que un cambio conservador (Bolatti por Higuaín) termina dando la victoria. "Hay que estar ahí adentro", dicen los jugadores. Tienen razón. No podemos sentirlo desde nuestro lugar. Maradona les dio el mejor reconocimiento: "Me consagraron como técnico". Para entender semejante frase, no hace falta el decodificador.

Comentá la nota