Recuperaron la sonrisa

Tras cuatro caídas, los Pumas volvieron al triunfo al superar 22-14 a Italia, con 17 tantos de Contepomi; el equipo no brilló, pero dio señales de evolución
TURIN, Italia.? Es notable cómo les cambió el semblante a los Pumas. Haber cortado la serie de cuatro derrotas les permitió despojarse de la tensión que ya había empezado a tomar forma de exigencia. Además de lo sucedido en el camino hasta aquí, el antecedente más reciente frente a la azzurra ?fines de junio? había dejado una profunda desilusión. Entonces, reponerse de aquel golpe en Córdoba (12-13) y robustecer el alma era vital; por eso, la presentación en el Estadio Olímpico entregó alivio. Reconciliarse con la victoria, volver a marcar un try ?iban tres cotejos sin conquistas? tiene un valor trascendental en este momento de refundación.

La solvente producción en el segundo período, le permitió a la Argentina materializar un justo éxito por 22-14, luego de un parcial con inestabilidad. Y en ese sentido, puede encontrarse, tal vez, la mayor virtud del seleccionado, en tener la capacidad para enmendar sobre la marcha las desinteligencias, en echar mano al coraje cuando las imprecisiones abrumaban.

La ansiedad, la presión interior por escapar de la secuencia negativa le jugaron en contra al conjunto argentino. Los minutos iniciales resultaron confusos, con dos particulares situaciones desaprovechadas: un penal de Hernández detrás de la mitad del campo y otro envío ?más accesible? malogrado por Contepomi. En cuatro minutos aparecieron los mismos interrogantes de hacía una semana. Afortunadamente, esta vez, el pateador rival también desperdició sus oportunidades: Marcato no acertó un drop y dos penales en ese lapso de incongruencias. En total, un cuarto de hora plagado de desajustes, errores compartidos, pero con apenas un poco mayor porcentaje de posesión en favor de los argentinos. No alcanzaba, por decisiones incorrectas, para prevalecer, pero por lo menos era un indicio de que la situación se podía destrabar tan sólo con una pequeña dosis de paciencia.

La tarea de contención se preservó, excepto sobre el epílogo por una descoordinación que impidió más sobriedad. Las dudas fueron determinantes para la caída de la eficiencia en el momento de cerrar un avance; se advirtió en un knock-on de Lozada en franco ataque ?en esa acción se retrocedió 20 metros? o en un kick de Hernández que se fue por el in-goal, en los dos lines perdidos y en los seis penales sancionados a la primera línea en el scrum.

Sin duda, demasiados condicionamientos para un conjunto que no generó mucho. Incluso, algunos rendimientos de hombres desequilibrantes, como Hernández, por debajo de su capacidad, debilitan considerablemente el potencial. Todo eso sucedió en el primer capítulo, en el que casi llegado a la media hora Contepomi consiguió inaugurar el marcador y, ya en tiempo de descuento, establecer un estrecha diferencia antes de la pausa (9-3 a favor).

En la segunda parte, cambió el panorama. Hernández resurgió con su clase y la actitud del equipo en general evolucionó. Con otra determinación se los vio a los argentinos, ya dueños del campo y asfixiando a una formación italiana que no hacía nada, más que forcejear o sobrepasarse en la cantidad de infracciones en los rucks. De a poco, los Pumas recobraron la profundidad y la conexión.

Con una genialidad, Hernández entusiasmó a sus compañeros. El N° 10 desestabilizó a los marcadores italianos con un sombrerito y luego de unos amagos, buscó al potente Carballo, que remató debajo de los palos. El wing acabó con la sequía de conquistas y, además, esa maniobra hizo que los bríos del seleccionado ascendieran. A los 13 minutos, la Argentina pasó al frente por 19-6 y después sólo quedo margen para la consolidación del resultado ante un adversario inexpresivo, pero también frustrado porque se vio sin salida.

El anhelado festejo llegó y a la Argentina se la nota diferente. Pero es consciente de que esto es sólo un punto de partida y que aún el horizonte de la eficiencia está lejos.

463 son los puntos que sumó Felipe Contepomi con la camiseta de los Pumas en 63 caps; es el máximo goleador en actividad del seleccionado.

Hicieron su debut Agustín Figuerola y Santi Fernández

"La verdad, no me imaginaba que podía entrar, y en cuanto pisé la cancha, me pasó toda mi vida por la cabeza", describió Agustín Figuerola (foto), que sustituyó a Vergallo en su bautismo en los Pumas. El otro que debutó fue Santiago Fernández. Ahora, en la delegación, quedan cinco que esperan su primera actuación: Figallo, Galarza, Bruzzone, Comuzzi y Abadie.

LAS CLAVES

Capacidad para reponerse

Tras un primer tiempo inestable, los Pumas tuvieron una solvente tarea en el período final. Mostraron capacidad para enmendar sobre la marcha las desinteligencias del comienzo.

Resurgió Juan Hernández

Después de algunas decisiones mal tomadas, el apertura resurgió con clase y el equipo recobró profundidad y conexión. Una jugada suya permitió el try de Rafael Carballo.

Mostró solidez defensiva

Pese al try de Andrea Masi en el último minuto de descuento, los Pumas volvieron a exhibirse como un equipo sólido en defensa, un aspecto que siempre los caracterizó.

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