"El 85% de los que se recuperan tienen apoyo familiar"

La experiencia se realiza en los barrios Aeropuerto, Plan 5000, Villa Germinal, Zona Norte y Villa Santillán. Los tratamientos son para pacientes que consumen de drogas o muestran excesos en juegos de azar.
Semanalmente, los barrios Aeropuerto, Plan 5000, Villa Germinal, Zona Norte y Villa Santillán son visitados por un equipo interdisciplinario de profesionales para combatir el flagelo de las adicciones. En esas sedes barriales se realizan consejerías comunitarias ,que tienen por función conectar a sus habitantes con los distintos tratamientos que realiza la Subsecretaría de Prevención de las Adicciones.

La psicóloga Vanina Schejtman, quien integra el equipo de profesionales, informó que dentro de las adicciones no sólo se incluye el consumo de sustancias sino también la ludopatía o el exceso en los juegos de azar. Destacó la importancia del respaldo familiar al detallar que "el 85 por ciento de los pacientes recuperados tuvieron algún acompañamiento familiar o afectivo".

La Subsecretaría implementó un tratamiento ambulatorio, a través del centro de día, que es indicado para los pacientes que conservan sus lazos sociales o tienen una precaria vida social; mientras que la internación es conveniente para quienes están más afectados.

El equipo que realiza las consejerías barriales está integrado por una psicóloga, una asistente social y una operadora socioterapéutica que tienen por función acompañar al adicto en diversas actividades.

Schejtman resaltó la importancia de trabajar en el espacio del adicto a drogas o el ludópata para conocer su situación y los distintos factores que suscitan el consumo excesivo. Señaló que "estando ahí, en el barrio, en el lugar donde ellos viven, realmente podemos conocer lo que pasa y generar condiciones para construir un vínculo de confiabilidad con el paciente".

En ese contexto remarcó la importancia de los vínculos familiares y los vínculos afectivos, en general, en el proceso de recuperación del paciente. Al respecto señaló que "el 85 por ciento de los pacientes recuperados tuvieron algún acompañamiento familiar o afectivo. Si bien hoy la mayoría de los adolescentes prueba (drogas), la diferencia está marcada entre quienes usan y abusan de la sustancia con o sin una familia contenedora".

El núcleo familiar.

La adicción está inscripta en un contexto social que es necesario rever en su conjunto para que el adicto logre problematizar su conducta. La profesional explicó que "si se trabaja sólo el problema de la adicción, difícilmente pueda lograrse algo; es necesario revisar el núcleo familiar y el entorno de pares".

Las consejerías realizan un diagnóstico en razón de la cantidad y la frecuencia del consumo. Luego, se define el tratamiento. Schejtman agregó que "tenemos aproximadamente 45 pacientes en las cinco consejerías, en una franja de edad que va desde los 13 años a los 45 años. El mayor porcentaje de pacientes se da entre los 16 y los 25 años. Las consultas en general son por consumo de alcohol más otras sustancias (cocaína, marihuana, etc.), siempre se trata de policonsumo".

Las consejerías suscitan nexos con otras instituciones barriales en las que participan los afectados (centro de salud, escuelas, colonias) con el propósito de intervenir en la comunidad de quien padece una adicción. Esta modalidad de trabajo marca la diferencia entre un dispositivo terapéutico y uno comunitario. Schetjman finalizó diciendo que "trabajamos más cerca, hacemos un seguimiento y construimos vínculos".

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