Recuerdos del futuro

Por: Ricardo Kirschbaum

Si había alguna duda sobre cómo gobernará Cristina en el futuro, la remoción de Martín Redrado ha sido una muestra contundente.

El decreto presidencial, refrendado por todos los ministros para mostrar fuerza y homogeneidad, da un golpe de mano en el Banco Central ignorando al Congreso, que está en receso por decisión del oficialismo.

Atrás quedaron los días de la orgullosa "calidad institucional" ejemplificada en los escasos DNU que había firmado durante su gestión. Las formas ya han quedado hace mucho tiempo atrás y, de verdad, nunca importaron demasiado en el universo de la política fáctica.

El hecho de ayer es revelador de una conducta y de una decisión de sobrepasar límites que es temeraria, pero no sorprendente. Ya hubo varios avisos sobre esta estrategia de poder que se exacerba cuando encuentra resistencias a decisiones controvertidas como ésta.

El fondo de la cuestión es mucho más simple que los pomposos títulos con los que intentan disimular sus acciones: necesidad de caja, sostén principal de la táctica de Kirchner.

Es decir la liberación de fondos asignados en el presupuesto al pago de la deuda para usarlos en la política interna. Así, Kirchner dispone, en una época de escasez, de dinero para seguir aplicando su método disciplinario en el peronismo y en el sindicalismo.

El riesgo de embargo de los fondos que pasen por la Reserva de Nueva York por los fondos buitres es concreto. La Presidenta ha sido advertida de esta posibilidad, aunque prefirió ignorarla.

La ignorancia del Congreso, en este contexto, puede combinarse con la de la Justicia, si es que los amparos presentados por la oposición, por un lado, y por Redrado, por el otro, son aceptados.

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