Recta final para la reforma de salud

Después de varios meses de negociaciones, los líderes demócratas tuvieron que ceder al rechazar la "opción pública", desestimar la idea de la expansión del esquema federal de atención médica e incluir medidas antiabortistas.
Desde temprano, el Senado norteamericano tiene programado empezar hoy la votación de la amplia reforma del sistema de salud, la cual promete brindar cobertura a casi 30 millones de norteamericanos que no cuentan con seguro médico logrando concretar algo que fue eludido por los presidentes norteamericanos por más de una generación.

Lo que Barack Obama pudo imaginar que sería un momento de júbilo para su propio partido, aún resentido por el colapso de su mayor esfuerzo bajo la gestión de Bill Clinton hace 15 años, viene con el amargo sabor de compromisos, realización de acuerdos puertas adentro y la persistente sensación de que la Casa Blanca fracasó en insistir por más medidas radicales prometidas por el presidente durante su campaña electoral de alto vuelo el año pasado.

Con la salud pública, así como también en sus planes de enfrentar la temática del calentamiento global, el presidente Obama esperó que se pudiera generar un movimiento popular que limpiara el camino de las políticas de Washington. No obstante, con ello se enfrentó a parálisis y desvanecimiento.

Howard Dean, antiguo presidente del Comité Nacional Demócrata, sugirió que el proyecto de ley debe ser roto en pedazos en su totalidad y rehecho, reiterando sus críticas en los talk shows del domingo. "Este proyecto contiene grandes lagunas jurídicas", dijo al programa Meet the press, de la NBC, haciendo referencia a que el sistema de salud seguirá teniendo altos costos para los consumidores. "El lobby de seguros escribió gran parte de este proyecto de ley. Nosotros no pensamos que hubo una gran pelea desde la Casa Blanca."

Después de varios meses de regateo y enfrentando una férrea oposición del Partido Republicano, los líderes demócratas primero rechazaron el plan de la Casa Blanca conocido como "opción pública", el cual crearía un esquema de seguros dependiente del gobierno para competir contra el sector privado y luego desestimaron la idea de la expansión del esquema federal de atención médica. El plan alternativo alcanzado de una solución dada por el sector privado que crea "intercambios de seguro nacionales" donde un ciudadano sin seguro puede comprar planes de salud subsidiados, viene con una serie de restricciones a las compañías aseguradoras, incluyendo una promesa de que éstas no pueden negarse a darle cobertura a un enfermo crónico. A pesar de ello, existe cierta preocupación en que los cambios no sean suficientes para asegurar el objetivo de una cobertura barata y universal.

El voto número 60 en el Senado, requerido para asegurar el proyecto de ley, llegó el sábado de manos de un senador del estado de Nebraska. A cambio de su apoyo, se le ofrecieron subsidios federales para su estado y la exclusión del aborto del nuevo esquema nacional de seguros.

La forma última de la reforma no se conocerá hasta dentro de varias semanas ya que el proyecto del Senado debe pasar a la comisión bilateral junto al proyecto de la Cámara baja, que incluye la "opción pública".

"Las reglas de tiempo del Congreso han sido frustrantes", afirmó ayer David Axelrod, jefe de estrategia de la Casa Blanca. No obstante, insistió en que el proyecto de ley logró postular una reforma real. "Ninguna legislación importante ha pasado en este país sin incluir compromiso. Ese es el proceso legislativo." argumentó.

Vicky Kennedy, viuda del senador Ted Kennedy, usó el peso de su dinastía política para respaldar el compromiso. En un artículo de The Washington Post dijo que su marido solía argumentar que "una rebanada de pan es mejor que ningún pan. Ted sabía que lograr la reforma sería difícil. Si fuera fácil, me decía, se hubiera hecho hace largo tiempo".

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