Recrudece la violencia en el norte de México

Dimitió el jefe policial de Ciudad Juárez
CIUDAD JUAREZ.- Un alerta de seguridad del gobierno norteamericano y la renuncia del jefe de la policía de Ciudad Juárez reflejaron la grave escalada de violencia que se vive en el norte de México, donde la muerte de policías es casi una rutina diaria.

El gobierno de Estados Unidos emitió una declaración en la que nuevamente alertó a los ciudadanos de ese país que viajan o desean viajar a México, y solicitó a los funcionarios destinados en el país vecino que evitaran trasladarse a ciertos estados. El alerta se dio un día después de que el jefe de la policía de Ciudad Juárez dimitiera tras recibir amenazas de narcotraficantes.

El norte mexicano se ha visto castigado en los últimos meses por un recrudecimiento del crimen y la inseguridad, consecuencia de la lucha entre carteles del narcotráfico y los enfrentamientos entre los delincuentes y las autoridades, en una guerra sin precedentes en la historia de ese país.

En octubre del año pasado, Washington ya había emitido un alerta que incluyó varias ciudades fronterizas entre los lugares más peligrosos para los viajeros. En ese entonces, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en la lista de ciudades peligrosas a Ciudad Juárez, Tijuana, Nogales y Nuevo Laredo.

Anteayer, el jefe de la policía de Ciudad Juárez, Roberto Orduña, renunció después de la aparición de varios carteles escritos por las bandas de narcotraficantes que exigían su dimisión y en la que le advertían que si no lo hacía asesinarían a un oficial de policía cada 48 horas. Esta semana, sicarios de las bandas abatieron a dos policías. Sobre sus cadáveres dejaron notas en las que anunciaban más muertes.

"No permitiré que hombres que trabajan por defender a la ciudadanía continúen perdiendo su vida, por eso presenté mi renuncia de carácter irrevocable", expuso Orduña.

En Ciudad Juárez murieron en 2008 unas 1600 personas en sucesos violentos relacionados con la lucha entre diferentes carteles de la droga. Se trata de una cifra sin precedentes.

Ante este panorama, el presidente de México, Felipe Calderón, designó a militares de alto rango al mando de la policía municipal en diversas ciudades con el fin de disminuir la infiltración de los carteles en los estamentos policiales.

En todo México, en 2008, el narcotráfico dejó más de 5300 víctimas, pese al despliegue de unos 36.000 militares en distintos puntos del país. En lo que va de 2009 se han registrado por lo menos 90 muertos por la delincuencia organizada.

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