Recrudece la vieja pelea entre De Vido y Alberto Fernández

Ahora se enfrentan por el control del oficialismo porteño; Kirchner, equidistante. Por José Ignacio Lladós
Hace meses que Alberto Fernández dejó el gobierno nacional, pero la feroz interna que durante cinco años lo enfrentó con el ala "pingüina" del kirchnerismo -el sector que acompaña a Néstor Kirchner desde Santa Cruz- no cesa. Independientemente de las cicatrices que quedaron entre el ex jefe de Gabinete y el matrimonio presidencial, que aún son profundas, es Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, el más ocupado en evitar que Fernández regrese al círculo íntimo del poder.

De Vido organizó la semana pasada un encuentro político con dirigentes porteños en el que Kirchner relativizó la influencia de Fernández en la política de la Capital.

Alberto Fernández había sido, hasta entonces y por mandato delegado del ex presidente, el jefe del kirchnerismo porteño.

El operativo comandado por De Vido ocurrió inmediatamente después de que legisladores cercanos al ex jefe de Gabinete propusieron a Fernández como candidato a diputado en 2009. De Vido no quiere a Alberto Fernández en ninguna lista electoral. Kirchner, evidentemente, tampoco propicia el regreso con gloria de su ex ministro.

Fueron los "albertistas" Diego Kravetz y Silvia La Ruffa quienes pidieron por la candidatura de Fernández. El ex jefe de Gabinete estaba al tanto y había aprobado la estrategia.

Lo más curioso es que la había aceptado tras notar que De Vido era quien promovía, en la Casa Rosada y, sobre todo, en la Quinta de Olivos, el regreso al kirchnerismo de Jorge Telerman, uno de los más férreos adversarios políticos de Fernández.

Telerman huye ante los comentarios que lo ligan al oficialismo, pero De Vido insiste: trabaja con Juan Pablo Schiavi, ex ministro de Telerman y actual director del Onabe, y con el sindicalista Víctor Santa María, jefe del influyente sindicato de los encargados de edificios, para convencer al ex jefe de gobierno. Alberto Fernández pretende evitarlo. La pelea interna, mientras, se mantiene con la misma inquina de los últimos cinco años.

Cuestión de amistad

Kirchner advirtió la continuidad de la disputa, relataron dos dirigentes que tuvieron la oportunidad de conversar con él sobre la relación con Alberto Fernández. El ex presidente definió a su ex ministro como "amigo", pero después se mostró siempre más cercano a la estrategia de De Vido, a quien define elogiosamente como "un obrero". "Es Alberto el que se fue del Gobierno", justificó Kirchner.

El ministro de Planificación Federal, de permanente relación con casi todos los gobernadores, nunca pudo influir en el kirchnerismo porteño. Fernández se lo impidió.

El pico de tensión entre ellos dentro del distrito se dio justamente durante la gestión de Telerman, cuando De Vido intentó que el entonces jefe de gobierno fuera candidato a la reelección por el kirchnerismo. Fernández rechazó la idea y Kirchner convalidó la posición de su jefe de Gabinete. El Gobierno secundó entonces la candidatura de Daniel Filmus, que caería derrotado en el ballottage ante Mauricio Macri.

La semana pasada, Kirchner admitió en reuniones reservadas que se había equivocado al dividir el voto peronista.

Cuando Macri asumió en la Capital, la presidenta Cristina Kirchner le aclaró que su interlocutor sería Alberto Fernández.

De Vido esperó un tiempo y, cuando notó que no había avances en la relación Macri-Fernández, empezó a participar casi en secreto. Recibió, por ejemplo, a su par porteño, Daniel Chaín. Como síntesis de una relación institucional tortuosa entre la Nación y la Ciudad, tampoco hubo buena onda entre él y el macrismo.

El ministro de Planificación promueve ahora el regreso de Telerman y el destierro de Fernández. Este pretende volver. Y Kirchner, hasta el momento, parece definir en favor de quien lo acompaña desde Santa Cruz. La interna sigue encendida a pesar de los años.

Comentá la nota