Récord de inscripciones para la Escuela de Enfermería de la UNR

La Escuela de Enfermería de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario se agranda. Ya se anotaron para cursar la carrera 580 alumnos, más del doble que los ingresantes del corriente año. La cifra marca un "récord de inscriptos", confirmó la directora de Enfermería, Gabriela Sensevy. Por su parte, la presidenta del Colegio de Profesionales de Enfermería del sur de la provincia de Santa Fe, Nidia Caimi, coincidió en que la inscripción en las distintas academias está creciendo.
 El dato no pasó desapercibido, sobre todo porque la necesidad de enfermeros en el país es acuciante. Según las últimas cifras en Argentina hay 30 profesionales por cada 10.000 habitantes. Situación que llevó al gobierno nacional a declarar el "estado de emergencia del recurso humano en enfermería" y presentó al Congreso el proyecto para becar a los estudiantes con el fin de que puedan cursar sin tener que trabajar. El objetivo es lograr 45 mil profesionales para 2015.

   Quizás la posibilidad de acceder a este beneficio sea una de las razones que permita explicar el crecimiento de alumnos en la carrera. Otra es la gran demanda que tiene esta profesión en el mercado de trabajo.

Salida laboral. Dentro de los profesionales de la salud, los enfermeros son los que más rápidamente encuentran una ubicación laboral, de allí que algunos empiecen a trabajar apenas comienzan el primer año. Y si bien es auspicioso que los que estudian puedan acceder a un empleo, en este caso les juega en contra porque al fin son pocos los que se reciben (el año pasado en la UNR fueron 102) y la carrera se les extiende por muchos años.

   De allí que las autoridades de las distintas escuelas, así como la misma Federación Argentina de Enfermería, coincidan en que la deserción es una de las causas por las cuales no hay más enfermeros. En la UNR se calcula que el abandono es del 50% y que, si bien es un porcentaje que se maneja en la mayoría de las carreras, el impacto es mayor en enfermería por la cantidad de puestos vacantes.

Visión negativa. Un visión más profunda de la situación demuestra que en el inconsciente colectivo el trabajo del enfermero está desprestigiado. "Un estudiante del secundario, excepto que no medie una cuestión profundamente vocacional o que quiera una salida laboral rápida, no piensa en estudiar enfermería", reconoció Sensevy. Frases como "¿sos tan buen estudiante y vas a hacer enfermería?" refuerzan esta hipótesis.

   La directiva aclaró que no hay que confundir la carrera con una vocación altruista. "Ser enfermero tiene más que ver con las aptitudes y actitudes que con algo etéreo". En la Facultad de Ciencias Médicas están intentando equiparar roles y, con ese fin, desde el año pasado hay un ingreso único para las tres carreras (medicina, enfermería y fonoaudiología), lo que permite comenzar a reconocerlos como equipos de salud. A su vez, desde el primer año realizan prácticas preprofesionales entre las tres carreras.

   La función del médico se diferencia bien del enfermero. El galeno diagnostica y medica, mientras que es el enfermero quien cuida al paciente, administra la medicación y advierte complicaciones. En Argentina el 60% del personal de enfermería es auxiliar (formados en cursos de un año) y el 33% son enfermeros graduados de escuelas terciarias. Sólo el 7% son licenciados y en el país hay siete doctoras.

Condiciones laborales. A este "imaginario colectivo" se agregan las malas condiciones de trabajo que padecen estos profesionales. La presidenta del colegio de enfermeros puntualizó que hoy el sueldo de un profesional gira alrededor de "2.000 pesos por 44 horas semanales". Y agregó que la mayoría tiene más de un empleo para poder subsistir.

   "El trabajo de la enfermería debería recompensarse por el estrés que se sufre por estar en permanente contacto con el dolor, la muerte y los familiares". Describió que los lugares físicos "son una porquería. Los vestuarios son chicos, hay una o dos duchas para 30 personas y en algunos centros asistenciales directamente hay que cambiarse en el mismo servicio". Todo esto desalienta a los profesionales y muchos, "a los 10 años de trabajo se van", aseguró. Otros piden cambio de función y trabajan como administrativos o buscan otro medio de subsistencia.

   La mujer opinó que con la estrategia de becas para favorecer la elección de la carrera "no se soluciona el problema porque no se sostiene al enfermero en los lugares de trabajo que además no está remunerado como corresponde". Nadie duda del nivel de capacitación que reciben los profesionales en Rosario y de la intención del gobierno nacional por capacitarlos, pero también habrá que poner la lupa en los salarios.

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