Las reconstrucciones después de las tormentas demandan una inversión millonaria, advierten

La reconstrucción por cada evento demanda un gasto cercano al millón de pesos en promedio si la afectación es sectorizada. Cuesta mucho más si el temporal se abate en toda la provincia. Cada una de las tormentas con ráfagas de más de 100 kilómetros por hora que se abatieron sobre Misiones en las últimas seis semanas, demandaron una inversión millonaria para recuperar la infraestructura eléctrica en caso de fenómenos localizados o sectorizados, pero tienen un costo aún mayor si el temporal afecta a toda la provincia, como el que se abatió el lunes en Misiones.
Los costos incluyen la reposición de toda la infraestructura afectada (postes, cables, transformadores, seccionadores, aisladores), la movilización de vehículos y personal y los costos laborales. Pese a ser acontecimientos que están fuera de cualquier previsión, EMSA optimizó el tiempo de respuesta, por lo que tras cada meteoro, el lapso máximo de normalización es de 48 horas, mientras que en años anteriores la reconstrucción podía llevar días.

"La empresa viene soportando estos temporales con inversión y fondos propios", resaltó el presidente de la prestataria, Héctor López Ricci, quien rescató puntualmente el trabajo del personal por el esfuerzo ilimitado en situaciones climáticas complejas.

El funcionario señaló que la cifra no incluye los trabajos de fondo que le siguen a cada meteoro, porque una vez repuesto el servicio, se detecta infraestructura que queda en malas condiciones y debe ser reemplazada. "La afectación por el tornado en San Pedro nos demandó una inversión de seis millones de pesos para reconstruir líneas de media y baja tensión literalmente desaparecidas, pero cada uno de los temporales mas leves también requiere una inversión casi millonaria que sale de toda previsión", agregó.

La infraestructura eléctrica es de por sí cara, porque los materiales generalmente tienen componentes importados y sus precios suelen acompañar al dólar. De allí que cada tormenta potente demande una inversión no prevista, que afecta directamente a los proyectos en marcha.

Para graficar, un solo poste de madera cuesta entre 170 y 390 pesos, según su altura. Después de San Pedro hubo que reponer 300 de estos postes, y la tormenta del lunes demandó otros cien. Los de hormigón tienen un costo diez y quince veces superior y cada tormenta daña varios. Cada fusible (un elemento de la conexión domiciliaria que es el primero en "saltar" en caso de tormentas), cuesta entre 12 y 121 pesos, y en la última tormenta fuerte sobre Posadas se cambiaron más de 400.

En el área rural, los transformadores de 5 y 10 Kva valen alrededor de 3500 pesos. Se queman por las tormentas un promedio de 30 y 40 sobre un parque de 10.000 transformadores y 25 mil usuarios conectados. En estos casos, además se suman los postes y el cable afectado por los árboles caídos.

En cambio, un transformador de 315 kva (de los que se utilizan para alimentar a unas cien casas en zonas urbanas), cuesta 35.000 pesos en promedio. Sólo en Posadas y por la ola de calor y la última tormenta, se cambiaron ocho de estos transformadores.

Todo el personal técnico

El gasto que demanda cada tormenta se incrementa con los costos laborales, porque la empresa dispone del trabajo de todo el personal técnico, aún durante la madrugada y fines de semana. Es así que en la reparación trabajan la guardia de reclamos, la gerencia de redes y el personal de la subgerencia de Trabajos con Tensión, pero también asisten a los damnificados el personal de alumbrado público, el personal de

Transmisión y hasta el personal de control de usuarios en Posadas. El mismo esquema se conforma en cada Distrito de EMSA en el interior, con el aporte de personal de Electrificación Rural, Transmisión, Operaciones e Instalaciones. Las necesidades actuales determinaron la creación de subdistritos, por lo que la empresa tiene presencia en 22 localidades con personal técnico, administrativo y equipamiento. Este personal está capacitado en trabajos con tensión, es decir que los técnicos manipulan las líneas sin necesidad de cortar el suministro y aún en pleno temporal, lo que configura una garantía que permite solucionar en menor tiempo cada una de las afectaciones.

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