"Se reconoció el valor de cada soldado argentino"

El sacerdote Sebastián Combín acompañó al contingente y celebró la santa misa.
El sacerdote santiagueño Sebastián Combín vivió hace unos días atrás uno de los momentos más gratificantes de su vida.

El párroco fue uno de los acompañantes de los familiares de los caídos en las islas Malvinas, quienes recientemente visitaron ese territorio para la inauguración de cenotafio, en el cementerio donde se encuentran los restos, donde presidió la santa misa.

Según detalló el sacerdote a Nuevo Diario, "fue una experiencia nueva y única que nunca olvidaré".

Asimismo, argumentó que a lo largo del viaje se interiorizó de cada uno de los casos de aquellas personas con las que compartió el viaje y detalló que "los familiares y todos los que fuimos estábamos muy emocionados de estar ahí".

"Había madres que lloraban por sus hijos, hijos que no conocieron a sus padres, porque cuando partieron a Malvinas dejaron a sus mujeres embarazadas, historias de profesionales que dejaron todo para ir a la guerra, realmente me impactó mucho", expresó el padre Sebastián.

Asimismo, comentó que durante la homilía se recordó la valentía de cada uno de los jóvenes que fueron a la guerra, "el reconocimiento nacional que merecen y como en la actualidad se convirtieron en héroes para la sociedad", y agregó que "se reconoció su valor para enfrentarse a esa situación y se rescató los su sentido de justicia, solidaridad y fraternidad", valores que "deberían permanecer en la actualidad", y tomar como ejemplo a esos jóvenes.

"Muy difícil de expresar con palabras"

Uno de los santiagueños que pisó suelo de las Malvinas fue José Carlos Gómez, quien formó parte del contingente argentino.

A su regreso, dialogó con Nuevo Diario y manifestó que lo que vivió "fue algo único, es muy difícil de expresar con palabras, porque cada uno de nosotros tiene formas de vivirlo y sentirlo de modo distinto".

Igualmente, precisó que las pocas horas que permaneció en las Malvinas, dijo que se vivieron sentimientos encontrados, "porque por un lado se siente dolor por la pérdida del ser querido, pero por otro lado es la emoción y alegría de poder ir y llevarles una flor y oración al lugar donde descansan sus restos".

Por otra parte, remarcó que es la segunda vez que visita el cementerio de Darwin, "y la verdad es que es una bendición poder viajar y estar con los seres queridos, tener la posibilidad de dejarles una flor, rezarles una oración, porque es algo muy importante porque son nuestros héroes".

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