Un reconocimiento parcial de la realidad

Por Jorge Todesca

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) respecto de la actividad económica finalmente han abandonado la ficción del crecimiento para admitir, por lo menos, que la economía está estancada. Sin embargo, todavía están distantes de la realidad, incluso de la que muestran otros indicadores del propio instituto.

Según el propio Indec, en mayo pasado la industria habría caído el 1,7% respecto del mismo mes del año anterior y la construcción registró una declinación del 3,4%. Más allá de que varias estimaciones de fuentes sectoriales señalan contracciones mayores en ambos casos, hay un tema de consistencia importante en la información.

¿Qué sectores pueden haber crecido como para equilibrar esos números y mostrar simplemente un estancamiento general, después de haber reconocido menores niveles de actividad en rubros tan importantes como la industria y la construcción?

En mayo, el Indec registró un dudoso 9,3% de aumento en el rubro de servicios públicos. Pero aun dando por buena esa cifra, la inconsistencia continúa. ¿Acaso está creciendo el sector agropecuario? ¿O, tal vez, es posible pensar que hay más turismo, más gente envía a sus hijos a escuelas privadas, se incorpora en la medicina privada o inunda los centros de compras y supermercados?

La información económica no es un conjunto de datos dispersos. Los sistemas estadísticos tienen por detrás un sustento teórico que no consiste tan sólo en la metodología con que se recaban los datos, sino que se apoya en una consistencia global del funcionamiento de la economía.

Cuando se toman en su conjunto, los resultados parciales son como piezas de un enorme engranaje que no puede funcionar si cada una de ellas no encaja en las restantes. El país que describe el Indec es, además de ilusorio, inconsistente.

Ningún grupo de funcionarios puede, a lo largo del tiempo, producir estadísticas coherentes sobre toda la economía, si los datos parciales no captan fielmente la realidad. A medida que pasa el tiempo, este fenómeno se acentúa y eso es lo que está ocurriendo.

En materia de actividad económica, nuestras estimaciones son que este año habrá una contracción del 3%, bastante lejos de lo que seguramente será el cierre de cifras del Indec.

Pero indudablemente, aun poniendo el mejor esfuerzo profesional, el trabajo privado de construcción de información estadística tiene un alcance limitado y, por lo tanto, las proyecciones también resultan afectadas.

Finalmente, algunos interrogantes más.

¿Con qué información toma sus decisiones el Gobierno? ¿Creerá en sus propias cifras? ¿Habrá un Indec paralelo que no conocemos? ¿O, simplemente, estará sin rumbo? Me inclino por esto último.

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