Recomiendan las inversiones que favorezcan el desarrollo

El Grupo de Estudios de Trabajo consideró que la solución de fondo a la problemática pasa por diseñar tramas productivas complejas y competitivas a nivel internacional.
Según los analistas de la Facultad de Ciencias Económicas, la manera más adecuada de consolidar un sendero de crecimiento económico sostenido, con creación de empleo e incrementos de los salarios reales, es "mediante la promoción de inversiones que favorezcan el desarrollo de tramas productivas complejas y competitivas a nivel internacional".

Sin embargo, reconocen que frente a la actual coyuntura "las principales alternativas de política económica para el corto plazo implican operar sobre las variables que inciden sobre el tipo de cambio real".

En este contexto, consideran que "la primera y más elemental de las medidas sería una devaluación de la moneda nacional con respecto al dólar" y advierten que "si bien esta herramienta se ha aplicado en los últimos meses, se lo hizo de manera muy gradual y progresiva".

"A diferencia de lo sucedido en 2002, una devaluación brusca en el actual contexto podría dar lugar a un shock inflacionario considerable, que en última instancia podría agravar la situación cambiaria en términos reales", afirman.

Otra alternativa, según los especialistas, sería un incremento en las retenciones a las exportaciones de commodities, no sólo agropecuarios, sino también los de otros sectores altamente rentables, como petróleo o minería.

"Ello no sólo permitiría desacoplar el precio interno del precio internacional en importantes rubros de la canasta básica, sino que también tendría un impacto directo sobre la situación cambiaria al operar como un tipo de cambio nominal diferenciado para determinado tipo de exportaciones", añaden.

Sin embargo, reconocen que dicha medida "resulta difícil de implementar en el contexto actual, en el cual confluye una caída en los volúmenes de producción agropecuaria debida a la sequía, con un descenso en los precios internacionales de los commodities".

Asimismo, advierten que "los efectos del conflicto entre el Gobierno y el sector agroexportador limitan el margen de acción política que requiere la aplicación de este instrumento".

El tercer conjunto de medidas factible consiste, según los especialistas, en una política de rentas que combine acuerdos de precios con las principales cámaras empresariales y aumentos moderados en los salarios nominales, de manera tal que se pueda alcanzar un equilibrio entre las metas inflacionarias y los modestos logros conseguidos hasta ahora en materia redistributiva.

No obstante, reconocen que "la asimetría de poder entre las partes intervinientes en una política de este tipo hace presumir que inevitablemente la mayor parte del peso del ajuste recaería sobre los salarios reales, como de hecho ya se viene evidenciando por la evolución que los mismos han experimentado en el último año".

En tal sentido, consideran que "el reclamo de la Unión Industrial Argentina (UIA) a favor de un dólar más caro en conjunción con salarios nominales contenidos equivale en los hechos a una devaluación del tipo de cambio real soportada esencialmente por los asalariados, con los consecuentes efectos adversos en materia de desigualdad distributiva y bienestar de la población".

"Si a esa combinación de medidas reclamada por la UIA se agrega la reducción sustancial de las retenciones a las exportaciones agropecuarias -tal como hoy pretenden las corporaciones representantes del sector agroexportador-, los efectos regresivos sobre el salario real y la distribución del ingreso serían mucho más profundos, con el agravante de que se afectarían las cuentas fiscales", añaden.

Por último consideran que "esto último obligaría al Estado a apelar al endeudamiento externo –opción complicada ante la actual situación internacional-, o bien a reforzar la presión fiscal ejercida mediante otros impuestos, lo cual profundizaría las tendencias recesivas en ciernes, dando lugar a mayor desempleo y menores ingresos para los asalariados, los cuentapropistas y las pequeñas y medianas empresas orientadas al mercado interno".

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