El FMI recomendó a España, Grecia y Portugal que rebajen los salarios

El economista jefe del Fondo reclamó "sacrificios" en pos de la competitividad.
Ni pregunte por "la reforma" del Fondo Monetario Internacional. Mientras el Grupo de los 20 avanzó poco y nada en sus promesas de impulsar cambios en la estructura financiera mundial -hechas al estallar la crisis global en 2008-, el FMI sigue fiel a sus viejas consignas. Ahora acaba de decir, a través de su economista jefe Olivier Blanchard, que se necesitan "grandes sacrificios" en España, Portugal y Grecia. Esto es, por supuesto, "bajar salarios", aclaró.

Blanchard leyó en el manual del buen fondomonetarista y repitió que "restablecer la competitividad" en esos países "implica ajustes penosos" (para los asalariados).

El titular del FMI, el también francés Dominique Strauss-Kahn, llegó al sillón principal de la entidad para, dijo, reformarla. No parece haberlo logrado, salvo el peso menor de sus condiciones en los países afiliados. Pero no porque hayan bajado las condicionalidades -si apenas levemente- sino por la relativa autonomía ganada por varios gobiernos de, por ejemplo, Latinoamérica respecto del fondeo de la institución de Washington.

En plena explosión de la crisis, el FMI salió a "socorrer" al Este europeo, donde estaban muy expuestos bancos de Europa Occidental. Obviamente llamó a un gran tijeretazo a sueldos y jubilaciones. A Rumania, para citar un caso, le indicó que debía hacer una "reforma del sistema de salarios del sector público", así como de "las jubilaciones que ejercen enorme presión" al presupuesto.

Argentina lo supo desde siempre. Su primer crédito stand by (el país fue al Fondo tras el golpe militar de 1955) se concedió al gobierno de Arturo Frondizi y en un año, si el dólar subió 190% y la inflación 135%, el salario lo hizo sólo 58%. En 1962, Argentina no pagó y el FMI cortó el chorro hasta que Federico Pinedo (abuelo del actual diputado) lo restituyó en 1962. Ese año, el desempleo saltó al 10% y la capacidad fabril cayó 50%, recuerda Aldo Ferrer en su clásico "La economía argentina". Todo siguió así hasta 2005.

Ahora son España, Portugal y Grecia, con "problemas en sus finanzas públicas", los que reciben la conocida receta fondomonetarista. Ayer la Cadena de Ondas Populares de España (Cope), que suele expresar opiniones del conservador y opositor Partido Popular y de la Iglesia, entrevistó a Blanchard. Esas naciones, indicó, "deben bajar sueldos para ser competitivos", al no poder devaluar por sí mismas por estar ligados al euro.

Blanchard, que además del FMI es un académico del instituto MIT de Cambridge, explicó: "Ahora Portugal, España y Grecia tienen serias dificultades" que "implican ajustes muy penosos". Opinó que la Eurozona tiene "un problema presupuestario" en especial en ese trío.

En efecto, si se miran las estadísticas de la UE, mientras el déficit fiscal promedio fue en 2009 de 7% del PBI, en España fue de casi 12% y en Grecia, de 13%. Para tomar como parámetro, en EE.UU. el déficit ronda el 10% del PBI y en los mayores países de Latinoamérica, en cambio, hubo superávits de casi 8% promedio. Ellos coincidieron con la etapa en la que prácticamente no hubo vínculo crediticio con el Fondo Monetario.

En la crisis argentina de 2002, otro célebre MIT, Rudi Dornbusch, fallecido ese mismo año, sugirió que en vez de la Casa Rosada debía gobernar aquí un comisionado extranjero, como en Austria después de la II Guerra Mundial. No pide tanto la Comisión Europea sobre Grecia (ver esta misma página), pero pareciera que la crisis global no fue muy fructífera para pensar otras alternativas.

Y esto dicho hacia todas direcciones. El sábado, en el diario El País de España, otro francés pero de origen argelino, Sami Naïr, se preguntaba por qué, con semejante crisis capitalista, quienes desde hace años plantean "otra globalización posible" ganaron tan poco terreno sin convocar, al menos, a una movilización internacional, sin generar una idea novedosa.

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